Mi primer fic acá :) ya había escrito esta historia pero versión pokémon, pero ahora le di un toque mas personal y es una historia de fantasía llena de aventuras, batallas, conflictos internos y a veces romance ;)
Cualquier critica constructiva será bien recibida saludos!



Pensé que iba a morir…intentar luchar o Correr no serviría para nada contra aquella gigantesca bestia de proporciones imposibles. Su negra sombra cubría todo, la luna comenzaba a tornarse roja. La bestia rugió y miles de habitantes, edificaciones e incluso montañas fueron mandadas a volar.

Noté como cientos de seres mágicos se lanzaban contra él, muchos acompañados de nuestros mejores guerreros. Con un movimiento de cola destruyó a la gran mayoría en un segundo, el resto intentó atacar, pero fue imposible, otro rugido los hizo estrellarse directamente contra las montañas acabando con sus vidas en un pestañeo. Solo quedaba un par de dragones, los únicos que habían sobrevivido, le disparaban llamaradas de fuego, pero de tan solo un zarpazo derribo a uno, el dragón de mi abuela había caído, solo quedaba mi madre...

Ella, en una movida desesperada, se alzó entre las nubes, de repente estas comenzaron a producir una enorme tormenta de electricidad, la cual a los pocos segundos descargó un gigantesco ataque sobre la demoníaca bestia haciendo retumbar todo el lugar. Esta cayó al lago que estaba en el centro de la isla, levantando enormes olas, pero no era su final, la bestia furiosa abrió sus fauces y de un solo rugido dispersó todas las nubes, dejando a la vista a su rival. Se alzó en vuelo y comenzó a reunir poder mágico, sentí que el aire se calentaba… Pude ver como un brillo anaranjado comenzó a brillar en su estómago, luego en su garganta...

Capítulo 1


Dos dragones se enfrentaban a lo lejos, haciendo chocar sus poderosas flamas sobre el despejado cielo Aisran, Ambas sombras se movían a gran velocidad, lanzando poderosas ráfagas de fuego, hasta que se decidieron a enfrentarse cara a cara en medio de la enorme isla, sobre la gran montaña koutain, reflejándose en el lago que estaba a los pies de esta. Los poderosos zarpazos resonaban en todo el lugar.

Uno de ellos la de escamas azules, era manejada por una mujer en sus treinta, la que llevaba el pelo corto color café, ojos celestes como el cielo y una delineada figura, mientras que el dragón de escamas negras era montado por un guerrero joven, tenía los cabellos color castaño rojizo, algo erizado, ojos dorados. Ambos vestidos con una toga blanca.

Luego de hacer chocar sus afiladas garras unas cuantas veces, se alejaron el uno del otro nuevamente. Posándose esta vez sobre las cadenas montañosas que rodeaban todo el lugar, donde los habitantes habían levantado sus hogares hace ya miles de años, los cuales desde esa altura se veían minúsculos.

El de escamas azules dio una vuelta en el aire y golpeó al otro en el costado, el dragón negro intentaba devolver el golpe, pero su rival hacía gala de una enrome agilidad.

-¡Vamos Alex no seas miedoso! –Gritó enérgica la mujer-

-Esta vez te venceremos Alanis. -dijo con decisión-

-Hace años que llevas subiéndote a alkhazor, ya deberías ser capaz de golpearnos. ¡Ahora Lluvia de flamas a mínima potencia Lanceronte!

Tras oír esto el muchacho lanzó en picada hacia el enorme lago, para que unos segundos después el segundo dragón le siguiera el paso. La mujer mostraba una gran sonrisa en su rostro, mientras que el joven cerraba los ojos seguramente pensando en cómo vivir un segundo más.

Unas rocas enormes envueltas en llamas azuladas comenzaron a caer sobre el chico. Decidido a no ser humillado nuevamente realizó difíciles movimientos aéreos, logrando esquivar la ráfaga. Uno tras otro cada ataque era evadido o simplemente contraatacado con las filosas garras, devolviendo enormes pedazos de roca a su rival, el cual no tuvo otra opción que recibir algo daño mientras intentaba destruir todos los diminutos fragmentos.

-Esto es emocionante… ¡mira mamá quizá si soy un genio en esto después de todo!
Pero otra ráfaga de llamas lo pilló desprevenido y entre tanta pirueta el novato entrenador se desmayó y cayó al agua.

Tras salvarlo, su madre decidió aterrizar sobre Breen Valyh, la zona que estaba a los pies de la montaña, el cual presentaba un paisaje hermoso. Lleno de verde, lleno de flores, el aire era suave y cálido, se podía escuchar el ruido de las aves, risas de niños, chapoteos en el agua. Mientras diversos animales tanto mágicos como comunes y corrientes paseaban por todo el lugar.

Otro punto que resaltaba mucho por sobre toda la isla era la bella arquitectura, enormes pilares blancos, muros destruidos de mármol que aún conservaban dibujos con hermosos detalles y estatuas que parecían casi como si se fuesen a mover en cualquier instante se extendían a lo largo de todo a su vista.

-Toma, sécate Alexandros –dijo la mujer mientras le entregaba una toalla y le regalaba una sonrisa-

-Gracias mamá, sin tu ayuda Alkhazor jamás me dejaría montarlo –dijo el chico mirando a la bestia-

-Parece que las alturas no son lo tuyo Alex –dijo viendo como le templaban las rodillas-

-Que dices mamá yo soy el hombre más valiente del mundo.

-Vamos hombre, no seas exagerado. –dijo yendo a meter los pies al lago mientras Alex se quedaba pensando en cómo la vencería la próxima vez-

De repente un grupo de muchachos se acercaron a ver los dragones. Todos comentaban lo bellos que eran, pero eso no era todo lo que venían a decir…

- ¿Por qué no tienes el don de domar bestias cómo tu madre?

-Solo maneja dragones porque tienes suerte!

-Es el típico hijo de mamí.

-Yo me esfuerzo día a día entreno como nadie. –dijo Alex serio-

-Tu hermano si es digno hijo de ella, tiene grandes habilidades mágicas, ¡no como tú!
Las risas estallaron, pero Alex acostumbrado no dejaría que algo así lo detuviese de su sueño.

-Todos ustedes son unos perdedores, yo seré un héroe algún día!

Todos volvieron a reír hasta que notaron a Alanis acercándose nuevamente. Se retiraron con burlas en el rostro.

Ya es hora, debemos volver a casa –dijo mientras veía que el sol ya estaba al medio del cielo-
Pero vio que Alex tenía tanto los puños como la mandíbula cerrados con fuerza y la mirada baja.
- ¡Mira! –Gritó la madre para cambiar el tenso aire- ya están se están preparando para la fiesta de mañana. Me encantan los bailes y las celebraciones.

De repente comenzaron a escucharse unos canticos y podía verse a mucha gente caminando por la gran montaña hacia donde se encontraba el santuario de la luna.

-Deberíamos ir y pedir los deseos para el año que se viene. Seguro podrías pedir ser menos impulsivo.

-De tal palo tal astilla –dijo él entre risas-

De repente dos jóvenes de la edad de Alexandros se acercaron por detrás…

-No trates así a tu madre maldito Alex! –dijo un muchacho alto, de risos dorados que llevaba puesta una plateada y brillante armadura mientras agarraba amistosamente al joven-

-¡¡Woooowwww dragonesss!! ¡Hola Alanis! -gritó el chico que venía junto al de la armadura, el cual a diferencia tenía un aspecto salvaje, ropa toda desgarrada y llena de hojas, con un físico marcado para su edad, peinado hacia atrás con pelos negros en punta con un flequillo cayendo sobre la frente, unos ojos color rojo y sobre la ceja una marcada cicatriz-

-Hola Theron, siempre te han encantado las bestias. Evan siempre tan protector, me encanta–dijo la mujer riendo-

-Estimada dama, siempre será un placer estar cerca de usted, su parecido con afrodth es increíble–dijo soltando al joven para sacarse el casco y le besaba la mano mientras su brillante y encrespado cabello caía sobre su armadura-

-Deja a mamá fuera de tus calentu---

-Wajouuuu–Gritó Theron mientras volaba sobre Lanceroth- que suerte ser extranjero y tener estas bestias, por estos lugares es imposible verlos.

-Ay chicos, ustedes siempre me hacen reír, ojalá mi otro hijo tuviera un poco más de su personalidad -dijo mientras veía acercarse al muchacho.

- ¡Que dices Alanis! –exclamó Timeus acercándose, el cual también llevaba puesta una armadura, pelo corto y castaño al igual que su madre y una mirada siempre hostil- Evan como todos los nobles aristócratas ha intentado ligarse a todas las chicas de nuestra tierra, mientras que Theron es un salvaje que solo piensa en las bestias mágicas, cazar y en la comida

-Hablando de comida… ¿no quieren venir a comer con nosotros? Hay comida de sobra –dijo Alanis contenta haciendo caso omiso al comentario de su hijo-

- ¡Sí, sería genial vengan! –dijo Alex con alegría-

-No se preocupe bella dama, debo declinar de su invitación. Vámonos amigo, creo que a Timeus le falta aprender modales.

-Grrrrrrrrrhhhhh…

Tras unas cuantas bromas, Alanis y Alex se despidieron de sus amigos de las bestias cariñosamente y partieron rumbo a su hogar, el cual quedaba en la gran cadena montañosa a unos metros de donde se encontraban.

Mientras tanto en algún lugar del mundo…

Un hombre alto, de largos cabellos Plateados y de elegantes ropas, leía sentado en un hermoso sofá, hasta que la puerta del salón se abrió de par en par.

-Señor! disculpe que lo moleste, pero debo hablar con usted, ¡es urgente!

-Habla. –Dijo mientras seguía leyendo-

-Hemos encontrado una gran cantidad de energía, ¡al parecer proviene del cielo!

El hombre tranquilamente cerró su libro y se levantó.

-Eso quiere decir que han encontrado aquello?

-Así es señor.

-Reúne a los mejores incluyéndolo a “él”.

Hubo un silencio incómodo.

-Entendido! Señor, está vez usará a…

-Está todo listo, la destrucción es inminente. Esta vez no quedará nadie vivo.

Tras esto el soldado salió rápidamente, dejando en silencio el gran salón. El misterioso hombre se levantó y se acercó a su enorme ventanal.

-Al fin ha llegado el momento, este injusto mundo mañana tendrá su fin –dijo tocando la enorme herida en su rostro…