Acá tenés todo lo relacionado con Pokémon Reborn: Partidas en curso, reglas, dibujos, offtopic, shippings y más!
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Olivia


De verdad va a necesitar un doctor después de eso, los perritos se habían lanzado al ataque de la chica junto con el panda del nuevo haciendo que caiga en el suelo, parecía estar bastante herida por nuestros ataques, quizás esto no le estaba saliendo como ella creía que iba a pasar, pero bueno, ella era una y nosotros un par más, salvo por los dos viejos y la rubia que ya me olvide donde esta, todos estamos haciendo algo o por lo menos intentado, sobre todo Ace que parece estar bastante muerto. Por suerte el doctor de dudoso conocimiento médico corrió para ayudarlo.

Parte del traje de la chica se cayó de su cuerpo mientras la Snubull la atravesaba, eso definitivamente es nuevo, y lo digo yo que me crie con la gente más extraña que se puede conocer, mis padres. Pero a ella parecía no importarle, estaba más preocupada por lo que sea que el perro blanco había atacado, salió corriendo en búsqueda de ella pero Mitz ya se había lanzado al ataque golpeándola antes de que pudiera llegar.

–Ups.- Dije mientras la criatura recibía el golpe, realmente no siento mucha lastima por lo que le pase, mas por los daños que nos causó.

La chica cirquera se interpuso entre el último ataque tratando de ayudar a la nudista, mientras nos gritaba que nos detuviéramos, como si justamente esto que estaba pasando fuera culpa nuestra. Incluso algunos de los chicos contestaron indignados sobre el tema, sali de debajo de la mesa para intentar tener un poco más de seriedad, no me puedo quejar mucho estando escondida en ella.

–No es que quiera dar juicios de valor como algunos, pero tu amiguita arranco la pelea, nosotros solos nos estábamos defendiendo, también quizás requiera un doctor, eso de atravesar la ropa no me parece muy normal.- Comenté, realmente me resultaba muy cara dura de su parte acusarnos de algo cuando tenemos a Ace a punto de pasar a mejor vida, espero que tenga familiares lindos en su velatorio.

Pegue un grito cuando algo salió disparado desde el traje de la mujer, algo con ojos nos estaba viendo y yo casi estaba por meter debajo de la mesa nuevamente, la cosa cayo del techo y resulto ser un spinarak, estaba vivo? Pensé en tocarlo con un palo o esconderme detrás de los poderosos músculos de cole para pedirle que lo toque cuando se reincorporó y para no ser menos volvió a atacar a Ace, no me quejo, mejor él que yo.

–Si vamos a dejar de pelear podría arrancar la chica de los bichos? Digo, lo tiro como idea.-

Sin prestar mucha atención la Morellul enojada comenzó a emitir un brillo fuerte.

/flash al spinarak/

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4
Olivine


El poliwrath de Kenta se interpuso ante los ataques que estaban lanzando algunos de los entrenadores y pokemon hacia los pequeños arácnidos de la mujer desnuda.
Mientras tanto, ella aprovechó.
-Enana, dame una mano que pueda tocar cosas.
-¿Eh? -Rhiannon estaba confundida ante el pedido de Dixie, pero cuando la mujer le señaló primero el traje, y luego al spinarak que ignoraba por completo a la spinda a la que había golpeado, comprendió. Sin decir mucho más, mientras el spinarak disparaba hilos de seda para todos lados, Rhiannon se acercó al traje en el suelo, rebuscó y finalmente encontró un par de pokebolas que parecían estar rodeadas por redes. Rhiannon devolvió al spinarak a su pokebola y el ambiente se quedó en silencio.

-Creo que podemos dar esto por concluido -comentó el ex líder de gimnasio mientras el poliwrath regresaba a su lado. Las luces emitidas por el voltorb y la morellul se apagaron, ambos pokémon parecían algo agotados por estar varios minutos colaborando con la iluminación, más allá de la batalla- Ya decidieron. Los estaremos vigilando.
-Y gracias por la canción, pelos locos -se le escuchó decir a Dixie.
Luego de unos instantes en oscuridad, y que apenas pudieran ver algo cerca suyo, algunas de las luces de la habitación volvieron a funcionar, revelando las sillas tiradas, los vidrios rotos, las marcas de ataque en la mesa y paredes. Pero Kenta y Dixie ya no estaban allí, ni sus pokémon, ni el traje de la mujer.
Algunos de los entrenadores se voltearon algo alterados ante la llegada de alguien que se aproximaba corriendo hasta la sala. Del borde del marco de la puerta se aproximó la recepcionista, que miró espantada el lugar.
-E-e-e----
-¡Tranquila querida! -Enzo salió a atenderla antes de que alguien pudiera decir algo- Sufrimos un pequeño atentado, pero estamos todos a salvo. No, no, no mires al chico en el suelo siendo atendido por el médico. ¿No ves? Lo está haciendo de manera espectacular, podría operarlo aquí mismo con un cuchillo, un tenedor y un vino en lugar de alcohol etílico.
-Ya... ya llamé la policía -concluyó la mujer mirando para otro lado, posiblemente convenciéndose a sí misma de que no debía mirar nada más.
-Ahora te acompaño a declarar, sí, sí -una vez la mujer se alejó lo suficiente, el hombre de traje volteó a hablar con el grupo- Bien, gracias a las manos gráciles del doctor no tenemos que correr al hospital más cercano. Primero, agradezco su apoyo jóvenes. Segundo, ya tengo un avión privado listo para llevarlos a las islas.
-¿Así no más? -intervino Luca. Rhiannon estaba acomodándose la capa y mirando al scraggy que había sacado un bastón y un moño misteriosamente de algún lado, posiblemente se le había caído a alguno de los delibird- ¿Apenas hablamos y ya nos está dando un avión? -Enzo asintió- Qué confianzudos que son todos los amigos de Sabael. Como sea ¡Me gustan los aviones! -dijo la chica con emoción, dejando de lado su expresión desconfiada- Mejor que un barco, me mareo.
-No tenemos demasiado tiempo, un barco tomaría tiempo, y ya escucharon al veterano, los mares son inseguros. Hay altas posibilidades de que se los coma un tentacruel antes de llegar a tierra. Bien, al oeste de la ciudad podrán encontrar el avión, dentro de una propiedad amiga. Dentro del avión encontrarán lo que necesitan. Ah, y seguramente los pilotos podrán prestarles una remera y darles algunos primeros auxilios a su amigo. Yo me quedaré aquí encargándome de la policía, ustedes no tienen tiempo para perder con eso. Así que vayan jóvenes, hablaremos luego.

Sin dilatarlo más, el grupo se dirigió a la dirección indicada por Enzo en medio de la noche. El ambiente resultaba tenso. Rhiannon se mantuvo en silencio y algo alejada del grupo por instantes, a lo sumo se dejaba estar cerca de Mel. La chica se abrazaba a su capa, dándose abrigo, estaba refrescando. Algunos le dieron una mano a Ace para avanzar. El joven tenía algunas heridas todavía, pero gracias a la atención del doctor podía ponerse en pie y avanzar sin ser afectado por demasiados dolores.
No fue muy difícil dar con el lugar. El jet privado de pequeño les dejaba bien en claro que no se encontraban en el lugar equivocado. Un hombre con lentes de aviador salió a atenderlos apena notó su presencia y los invitó a pasar. También le dio una remera negra a Cole con el emblema de la academia de aviadores de Johto, no sin antes elogiarle su prenda navideña (de manera seria).

El grupo ingresó al avión. El mismo era modesto pero se veía cómodo. Había un total de doce asientos repartidos, y sobre alguno de ellos había bolsos, uno para cada entrenador. El piloto les entregó un sobre grande cerrado con un sello lacrado para que pudieran leerlo.
-Pueden encontrar unas bandejas con comida y agua en la pequeña heladera que está en el rincón -comentó el mismo piloto, desde la puerta que dirigía a la cabina de dirección- Partiremos en 5 minutos. Llegaremos a Isla Prima cerca del amanecer. Buen viaje, y si alguno necesita vomitar, hay bolsas debajo de los asientos.

El piloto cerró la puerta, y al cabo de unos minutos, el avión partió.
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Leon


El poliwrath de Kenta se interpuso a los ataques lanzados por algunos de nuestros aliados pokemon, y casi tan rápido como había comenzado, la pelea finalizó.
La habitación volvió a quedar oscura, y amparado por dicha oscuridad, Trévor se aproximó silenciosamente a mi, intentando guardar su galera y bastón en mi mochila y yo finjí atarme los cordones para facilitarle la tarea. Nose de dónde habían salido esos accesorios, pero mi compañero no tenía ninguna intención de regresarlos. Noté que Luca había visto a Trev en el momento del crimen, y le hice una seña para indicarle que no diga nada.

-Buen baile campeón!- dije al mismo tiempo que lo devolvía a su pokeball para un merecido descanso.

Enzo nos agradeció el apoyo y nos dió los detalles del viaje a las islas, y antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos fuera del hotel, sin una cena, sin un descanso óptimo, caminando hacia el lugar dónde nos esperaba un avión privado.

Pronto llegamos al lugar e ingresamos al avión. Pequeño, pero la atención era muy buena. El piloto en seguida nos indicó una heladera, de donde podíamos tomar una bandeja con comida. Agradecí amablemente al hombre, tomé una bandeja y me senté en uno de los asientos que daban a la ventana. Sobre mi asiento había un bolso pequeño, algo con que cumplir nuestra misión supuse. Lo revisé en seguida: dos frasquitos que estaba casi seguro eran medicinas pokemon y una gomera. -Ay carambá!- exclamé. Para colmo había traído la remera roja.

-Partiremos en 5 minutos. Llegaremos a Isla Prima cerca del amanecer.- informó el piloto. Guardé los frasquitos, la gomera y una bandeja extra de comida para Trev en mi ya muy cargada mochila y me acomodé para dormir.
No pasó mucho tiempo hasta que lo conseguí.

[Reveal] Spoiler: Sueño
...Una noche de primavera, en algún lugar de la ruta 45...

Un chico descansa arrodillado, con sus manos apoyadas en el suelo. Sus guantes, unos guantes de cuero negros sin dedos, se encuentran desechos por el fuego, y aún humeantes.
A su lado yacen un Arcanine y un Salamence, agotados por una reciente batalla.

A sus espaldas se encuentra una guardería, ahora a salvo de unos traficantes que pretendían saquearla de huevos. Una sonrisa se dibuja en el rostro del jóven.

De pronto la guardería comienza a arder. Sin dudarlo una chica vestida con calzas negras, una pollera escocesa y una campera de cuero negra toma su skate y valiéndose de una gran destreza logra saltar las paredes de la guardería.

El chico intenta ir tras ella, pero se encuentra paralizado por el miedo, shockeado posiblemente. Su cuerpo no reacciona como él quisiera.


...... No.... No estoy paralizado .......

El jóven mira su cintura y nota una extraña sombra... Una sombra con forma de una enorme mano lo sostiene. Confundido, mira a los pokémon a su lado... Ambos son sostenidos de igual forma.

Desesperado comienza a luchar con todas sus fuerzas por liberarse, consiguiéndolo minutos después.
Corre en dirección a la guardería en llamas, buscando a la chica. La encuentra segundos después, caída frente a una pared que dividía la recepción de la zona de incubación. Inmóvil. Corre junto a ella, temiendo lo peor. Afortunadamente la chica aún vive, pero su estado es crítico.

Su Salamence ingresa tirándo abajo parte de la estructura del edificio y sin perder tiempo, carga a su entrenadora en su lomo y se la lleva en dirección a Blackthorn.

El chico se queda dentro del edificio, culpándose de no haber actuado antes...

... Sabe, en el fondo, que no volverá a verla...

//Fin del sueño.


Desperté repentinamente, agitado y con la cara llena de lágrimas. Me levanté con la intención de dirigirme al baño a enjuagarme la cara, no sin antes comprobar que nadie se haya despertado.

Entré en el baño del avión, y una vez dentro, dominado por la bronca y la impotencia le dí un puñetazo a una de las paredes, con la vista hacia el suelo... Varias lágrimas cayeron al suelo...

Me senté en el suelo, apoyado contra la puerta, sin dejar de pensar en ese fatídico día, ni en los agoviantes dos meses siguientes que me pasé practicamente viviéndo en el hospital, esperándo que en algún momento abra los ojos, cosa que jamás pasó.

Cuando logré calmarme me quedé pensando en un detalle del sueño... Esa extraña sombra con forma de mano sosteniéndonos. No recordaba que eso haya pasado aquel día, lo que recordaba era que tardé una eternidad en reaccionar, y Naty lo pagó muy caro.

Llevaba ya bastante tiempo ahi sentado, perdido en mis pensamientos y mirando el colgante que una vez me regaló. Una pequeña cajita que contenía una escama azulada que según ella me ayudaría a cumplir mi sueño y que se había transformado en mi mas grande tesoro.

Noté que había amanecido, aunque no tenía idea hace cuanto. La pokeball de Trevor se agitaba, y cuando la iba a agarrar se abrió y mi compañero se materializó frente a mi. No sabía que podían salir a voluntad de estos dispositivos.
Me sequé la cara con la remera y lo saludé lo mas alegremente que pude, aunque de todas formas notó mi estado.

-Buenos días campeón!! Dormiste bien?- él me respondió sonriendo y cerrando los ojos.
Seguro estarás cagado de hambre. Vení, tengo algo en la mochila para vos. dije, al tiempo que lo alzaba.

Me levanté como pude, cada vez era mas complicado tener alzado al scraggy, no parecía pero estaba creciendo. Después de todo no soy tan malo criando pokémon como creía.

-Feliz cumpleaños, Naty- dije hablándole a la foto de la jóven dentro de la cajita de mi collar. Volví a guardarlo por debajo de mi remera ocultándolo de la vista, al mismo tiempo que salía del baño y trataba de actuar como si recién me hubiera despertado.

Algunos de mis compañeros ya estaban despiertos. Los saludé haciéndoles un gesto con la mano libre.

-Buen día gente... Parece que llegamos, no?-


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Perdón por el testamento u__u
Darya


En una apagada y prendida de luces, todo terminó, la mujer y el antiguo Líder se fueron y nos dieron a entender que habíamos elegido el bando del hombre de traje. Nos apuró para que nos fuéramos, no podíamos perder más tiempo al parecer. Guardé a Atlas que no dejaba de gruñir a la ventana rota, lo que no le gustó nada. No me sentía como si realmente hubiera elegido nada, o al menos no fue una decisión informada. Después de todo, qué podíamos elegir si no nos dejaban de tirar cosas?
Quise hablar con Nonnie en el camino, pero me daba vuelta la cara y se acercaba al músico. Vamos, lo que dijo es ridículo. Ninguno pensaba matar a esa chica, era todo en defensa; y para salvar a toda la humanidad, no era tan malo un par de heridas a alguien. Era lo que se espera en una situación así. No es como si a nosotros nos dieron mucha elección de ponernos al peligro, pero no estábamos atacando a nadie en su hotel.

Después de un rato llegamos a nuestro transporte: un avión. Nunca había volado, al menos no más que levantarme del suelo unos metros agarrada de las patas de un Pelipper. Hubiera preferido ir por el mar, pero decían que navegar no era seguro ahora... Un escalofrío recorrió mi espalda. Ni las aguas son seguras ya.

Me senté y en seguida abrí la bandejita con comida, estaba muriendo de hambre. Mientras me metía medio sandwich de miga en la boca, revisé el bolso que había en los asientos, tal vez esto y el sobre nos dieran mejores respuestas. Había unas semillas grandes y una pokeball, girando la cabeza a mis compañeros noté que ellos tenían cosas diferentes. Tomé la pokeball sin mucho interés hasta que sentí la calidez característica, no era una ball vacía, venía con un pokemon dentro. En serio? Qué clase de personas con la que se supone debíamos cooperar nos "regalaría" un pokemon así? Tan poco respeto tenían, empezaba a dudar del bando que supuestamente elegimos, cuando sin aviso la ball se abrió.

Me quedé helada.

[Reveal] Spoiler:
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Sentí un peso en todo el cuerpo, un cambio de presión, como cuando estás muy profundo bajo el agua, y también se me taparon los oídos. Tardé en darme cuenta que habíamos despegado, eso era, pero no podía pensarlo ahora. Sabía lo que estaba viendo, aunque supongo que parte de mí no lo quería aceptar, por unos largos segundos se sintió como un sueño. En mi falda se encontraba... un Nidoran, una hembra. La criatura lilácea me miraba severamente sin moverse tampoco. Por qué? Que clase de chiste es éste? No podía ser, no, no me la encontraría así, en un lugar que no pudiera escapar, justo ahora, después de lo que acabamos de pasar.

-Day?- escuché la voz de Collie y empecé a volver al momento.

La Nidoran era definitivamente real, pero yo seguía sin poder moverme. Lentamente ladeó su cabeza y la fregó contra mi mano. No pude evitarlo, la retraje en seguida, haciéndome hacia atrás en el asiento. Me tomé la mano con la otra, desesperada, pero no, no me había envenenado. Tragué con fuerzas el nudo en mi garganta y me dí cuenta que tenía los ojos llorosos. Qué teatro estoy haciendo, todo por una bola espinosa. Pero claro, nadie más a mi alrededor podría saberlo...

Elles me lo dijeron, dijeron que estaba escrito en mis huesos. Por más que les grité y les pedí que se fijaran de nuevo, cuando les visitaba a diario, que leyeran todos esos signos que elles podían ver de nuevo; me sentenciaron que hay cosas que no se pueden cambiar. El océano decide qué se lleva a las profundidades y qué regresa a la orilla. Y así, la misma criatura que había visto entre su niebla, ahora estaba, completamente corpórea, en mi falda. Sí, elles me lo dijeron, qué interesante les parecería esto.

Respiré profundo y la guardé, sin animarme a nombrarla frente a ella. No podía hacerlo con esos ojos escarlata mirándome fijamente. -Achlys.- murmuré a la pokeball, como si fuera un secreto entre nosotras dos. Traté de no pensar en la miseria y la tristeza que arrastraba ese nombre, existente desde antes del caos mismo. No, solo la estaba llamando así por el veneno. Y algo de ese veneno se debe haber deslizado en mi tono, porque hasta la pokeball de Atlas se movió un poco. -Paumanhin.- me disculpé con ambos. No era culpa de ella ser lo que era y que yo fuera quien soy. Y nadie era culpable por lo que había sucedido... Si esta gente la había tratado con tan poco cuidado de darla así, yo tenía que ser mejor, era mejor, y la iba a adoptar a pesar de todo.

Eso alivió un poco el peso en mi pecho, finalmente pude mirar por la ventana afuera, ignorando al resto de los pasajeros. El océano se extendía de un modo que nunca había visto antes, esté ángulo mostraba muy distinta a la luna reflejada en las olas. Pero era verdad, no había estrellas. Cuánto nos habíamos desviado de mis planes originales... A pesar de eso, la vista del agua calmó mis nervios, y no me sentía descompuesta como antes en el automóvil. Además, estar en viaje a unas islas que no conozco ya me emocionaba. Me relajé en el asiento y me dispuse a intentar disfrutar del viaje, distraídamente acariciando la pokeball nueva.
Pócrates


Los hongos en mi espalda seguían brotando, pero al menos ya no me dolían.

De un momento a otro todo se acabó y ahora mismo el payazo quería que viajásemos en avión a otra misión suicida antes de que nos metan en prisión, aunque creo que ahí estaríamos bastante más seguros. Al menos era a kanto, volver a mis tierras siempre es bueno. ¿Cómo estará el bosque verde?

Lo que no me gustaba fue que al final Enzo no nos respondió qué relación tenía la “oscuridad” con todo esto. Además, tenía muchas otras preguntas.

Hasta ahora sabemos que la llave se activará cuando la oscuridad sea total durante el eclipse. Por lo tanto, ya sea un Pokémon o un humano, este se beneficiará de aquello. En cuanto a humanos no se me ocurre nada, pero en cuanto a Pokémon… hay varias especies del tipo oscuro…Pokémon relacionados con la luna nueva o eclipses…

Necesito una biblioteca de manera urgente o hablar con alguien que se maneje con las mitologías de diversas regiones.

Al llegar al avión nos indicaron donde estaban la comida y bolsas para vomitar, espero que alguien tenga papel de baño por algún lado….

Pero primero lo primero. Me senté a moler honguitos mágicos, ya que seguramente intentarían asesinarnos en un par de horas más.

Honguitos de la felicidad.
:
2, 10, 7, 6


Cuantos
:
8



Mientras molía unas setas vi como ger estaba siempre cerca de rinamon. De la nada sacó unas bayas y un fino pedazo de madera quemado y comenzó a hacer malabarismo frente a la niña, pese a tener brazos de dinosaurio el horrible animal era bastante hábil.

¡Maldita sea! Es verdad que la niña había actuado de una forma completamente idiota. Nos estaban atacando y ella había intentado hacer la cosa a la buena…pero…pero también es verdad que es una pendeja ¿qué edad tiene? y estaba intentado defender a una amiga…seguro que antes de salir de viaje con nosotros había tenido una vida relativamente tranquila… ¿o quizá no?

Aproveché a ir al baño para relajar mis dolores de estómago y cuando salí ger estaba ahí con su palito de madera en la boca inclinado hacia un costado.

- ¿Qué? ¿tú también quieres hacer? El baño de las señoritas está al lado por si no lo sabi---
Ger me jalaba la bata.

-Si no hay papel higiénico a lo más te puedo prestar un calcetín, yo cuando pequeñ-
Ella agitó los bracitos con fuerza.

-Aaahhh! Siii perro tonto obvio que estoy bien, mírame, es cosa de tocar estos bíceps –dije levantando ambos brazos a mis costados

Ger saltó y comenzó a tironearme la manga de la bata con fuerza hasta que tuve que sacármela.

Notó como terribles marcas de heridas en forma circuito se prolongaban por mis brazos, no llegaban hasta mis manos ahora, pero si hasta el antebrazo.

-Pues…no está tan mal, ya mañana ni se notarán. - dije volviendo a ponérmela-Además no es momento para preocuparse por eso, ven, iremos a hacerle unas preguntillas a la periodista y luego al muchacho músico suicida.

- Tsst tsss…Oye rubia…-murmuré acercándome a la muchacha- sé que no te gusta hablar mucho de Fiore pero somos hermanos de bata y necesitamos compartir información. quedan pocos días para que muramos todos, y dudo que en el más allá vendan ese tinte de pelo.

¿por qué tanto interés en entrevistar a Sabael? ¿Crees que Fiore tenga alguna relación con esto? dije abriendo el cuaderno que me habían dejado los pingüinos interdimensionales- Cuéntanos más de tu región.


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Cole


Fuera del quilombo, dentro de... otro quilombo, seguro. No había muchas otras opciones; nos metían en un avión por alguna razón, para deshacernos de nosotros. Si bien me alegra que la situación se haya resuelto de forma tan pacífica, esto no me daba un buen presentimiento.

Deje salir un suspiro mientras cargaba el equipaje encima del avión. Miré hacia el cielo, cerrando los ojos ligeramente ante la luz. Bueno, al menos no era un barco. Aunque la verdad nunca había volado en uno de estos; allá en entrenamiento solían subirnos a unos pedazos de metal re chicos que apenas volaban; esto era masivo en comparación. Pero bueno... lo haces una vez, lo haces todas. Sacudí la cabeza y traté de no pensar en todas las posibilidades horribles mientras me dirigía al asiento.

-No es lo que esperaba... pero no podes decirme que no te llevo a viajes interesantes. -le dije a Day, formando una sonrisa irónica. -Espero que no haya mucha turbulencia. Podría dormir un poco más.

Si Rex me viera ahora... bah, no solamente él, Sebastián también. Como se me cagarían de risa.

Apenas me senté noté que había algo en el bolso que nos habían dado. Fruncí el ceño ante las dos... cosas que encontré adentro. No me eran muy familiar pero se veían como cosas para curar Pokemon... o algo así. Útil, aunque no sé cuanto uso podría darles. Day justo se puso a abrir su bolso también. Me pregunto si le habrán dado lo m-

La explosión de luz casi me da un infarto. Traté de ponerme de pie pero me di la cabeza contra el techo.

-Ah, la puta madre... ¿qué...?

Vi a la criatura cuando abrí los ojos, sentada encima de Day. Sentí un hueco en el estómago.

Me tenés que estar jodiendo...

Esperé que que reaccionara, que dijera o haga algo además de apretarse contra el asiento como si quisiera que la absorbiera. Pero simplemente se quedó ahí, helada. Su expresión era imposible de describir.

-Day...

Pareció volver en sí cuando escuchó mi voz. No dijo nada por unos segundos y después guardó al Nidoran en la Pokebola, susurrando algo que no escuché.

Que hijos de puta... esto tiene que ser a propósito, a mi no me joden. Eso o...

Dejé salir un suspiro pesado y me senté de nuevo, cerrando los ojos. No había mucho que pudiera decirle ahora. Si me mostrara indignado, dudo que ayude a la situación, especialmente después del baño de veneno que tomé en la pelea anterior y cómo se enojó ella...

-...Que forro que es el destino, ¿no?
Ace


Lo único que podia pensar, era en que Joker y Jack estuviesen bien, que pudieran llegar a buen puerto y no se detuvieran por nada, que si no salía de acá, que no me buscaran, que intentarán averiguar que me paso, eso les traería más problemas de los que ya tienen. Por eso siempre llevo una carta en mi bolsillo, esperando el dia que tenga que usarla. Explica cosas tontas para algunos, pero lo que es tonto para algunos es importante para otros o al menos para mi. Así que cuando llegan estos momentos, no estoy con melancolía, ni tristeza, simplemente me siento libre. Libre de tener que viajar por cualquier lado mirando sobre mi hombro nervioso cada segundo, esperando algo que puede pasar, libre de preocuparme por mis compañeros, libre de culpa de la carga que siempre llevo. Parezco un poeta de corin tellado, esas novelas de amor de dos pesos que Joker siempre encontraba en la basura y con las que me enseñó a leer, es impresionante la cantidad de sinónimos que la palabra vulva puede tener.

Supongo que cuando nos estamos por morir pensamos toda clase de pelotudeces. Pero entonces el doctor me extendió la mano.

“- ¿Chico conoces los supositorios? Vas a tener que bajarte los pantalones. No te preocupes, que soy doctor y un doctor heterosexual. Aunque bueno, hay hombres flaquitos que con una peluca... -”

Lo mire algo perplejo, desde que habíamos empezado a viajar, nadie me había ofrecido una mano de ayuda, supongo que cuando la gente me ve solo ve a un idiota fumon más, asi que hace tiempo había decidido que si era asi, no tenia sentido ser algo mas.

Tome las pastillas agradecido.

-No es lo peor que me metí en el ojete doc- le dije sonriendo mientras tomaba las pastillas.

Inmediatamente sentí como el alma me volvía al cuerpo, los dolores se apaciguaron, no sabía qué era lo que me había dado, lo que sí sabía era que quería mas de donde lo había sacado.
Y en un abrir y cerrar de ojos, todo había terminado como empezó con una confusión.

Lo único que sabia era que ahora estábamos sobre un avión que supuestamente nos iba a llevar a donde estaba la dichosa llave.

Moví los dedos de las manos como quien intenta descifrar el funcionamiento de un aparato extraño, vi como los hilos de electricidad todavía recorrían mis manos.

Inmediatamente me senté en uno de los lugares, sin prestarle atención a nadie más que al doctor.

-Gracias, ahi atrás, creo que no estaria aca de no ser por vos, te lo voy a pagar en créeme- le dije mientras me acostaba y caía dormido.
Mel

Me pesaban los ojos, mi cuerpo se sentía como si hubiese estado 2 años haciendo fechas todas las noches.

Cada vez que parpadeaba, sentía que en lugar de pasar una fracción de segundo, pasaban horas. Mi cuerpo no da para más, mi mente instintivamente se acordó de la noche en que Dak me ofreció algo llamado Dak Fuel. Apenas tomé esa lata de liquido, mi mente saltó 3 dias, 3 dias de los cuales no recuerdo nada.

Asi de la nada, habíamos elegido un bando, sin explicaciones ni nada.

-Guau, nunca me habían regalado un avión, pero bueno, autorizo a todos a que usen mi avión para ir a donde tenemos que ir- dije y Plastic Love trató de explicarme que el Avión no era mio, que era algo que nos prestaban, no importaba, era mi Avión y podíamos usarlo, era un genial regalo.

Apenas llegamos a mi Avión, me senté y me puse a pensar.

-¿Cuanto a que somos atacados y tenemos que tirarnos en paracaídas? Espero que eso no pase, no quiero perder este gran regalo tan rápido.- dije y recliné mi asiento, inmediatamente durmiendome.

El dormir iba atraer más recuerdos de Dark, Z y Tech. Hermosos recuerdos.
Olivia


Levante la ceja al ver como el pokemon de Kenta se interponía en nuestros ataques salvando a los pokemons de la chica fantamas, mientras eso pasaba la chica cirquera uno ayudo a la otra a devolver a su pokemon a las pokeballs, quizás se había dado cuenta que no era productivo para ella seguir peleando, solo iba a terminar hiriendo mucho más a sus criaturas arácnidas. Kenta habló y las luces del voltron junto con las de Mitz se apagaron, a pesar de su cara se notaba que ella estaba bastante cansada, no era normal tener que iluminar espacios abiertos tanto tiempo. Quedamos sumergidos en la oscuridad unos minutos hasta que por fin volvieron las luces, la habitación había quedado bastante destruida, vidrios rotos, sillas por doquier, creo que tengo una anécdota que incluye destruir habitaciones pero no de esta forma.

Me di vuelta asustada al escuchar unos pasos corriendo hacia nosotros, era la recepcionista del hotel. –Medio tarde querida.- murmure mirándola, qué estaba haciendo esta gente mientras nos atacaban? Enzo trato de calmar a la mujer mientras se la llevaba a declarar con la policía, por suerte el doctor de dudosa matricula ya estaba atendiendo a Ace evitando que estire la pata, antes de irse el hombre nos indicó que tenía un avión listo para llevarnos, creo que estábamos manejando un nuevo nivel de eficiencia. La chica reportera parecía bastante contenta de partir hacia las islas por más que esto no fueran unas vacaciones exactamente.

No fue muy difícil encontrar el avión, convengamos que no hay muchos lugares para que uno despegue una de esas cosas en esta ciudad, en el hangar nos esperaba un hombre que le dio a Collie bb una remera, aunque para mi no era necesario. El sujeto nos indicó donde sentarnos cada uno, admito que para ser pequeño el avión era bastante lindo, supongo que no se caerá y nos provocará la muerte.

Busque un asiento al lado de la ventana, siempre me gusta ver cuando el avión despega, esa sensación en el estómago siempre es hermosa. Abri el bolso y saque su contenido, solo tenía unas botellas de medicina pokemon por lo que leí y algo que decía Calm mind, ni idea que sea pero quizás en otro momento de la vida lo use. Me acomode en el asiento esperando el despegue antes liberando a mis dos pokemons. –Ya se que no soy tan buena entrenadora pero me pareció que quizás les gustaría experimentar un despegue de avión.- Pocas veces una viaja de forma clandestina como para experimentar esto con sus pokemons, me coloque el cinturón de seguridad y despegamos, después de una hora en el cielo el sueño parecía estar ganándonos a todos un poco. –Bueno chicas, ustedes hagan lo que quieran pero yo voy a dormir, espero que haya lindos chongos en las islas.- incliné mi asiento y cerre los ojos mientras nos moviamos entre las nubes hacia vaya a saber uno qué lugar.
Islas Sevii – Isla Prima
Aeródromo


Antes de arribar a la isla, Pócrates interrogó a Lucrezia, que fue interrumpida mientras miraba las cosas que había encontrado en su bolso. La chica observaba la piedra amarilla con curiosidad a contra luz, pero la guardó en cuanto le hablaron.
-Uhm...-la chica no tardó nada en responder- Sabael es una figura importante y quería aprovechar la oportunidad de que lo tenía cerca. En la uni valoran que realicemos trabajos por nuestra cuenta. Y Fiore... dudo que tenga algo que ver. Solo se dio la coincidencia de que el tipo del sombrero y yo somos de la misma región -la muchacha se recostó sobre su asiento dejando el bolso a un lado- No tengo muy buenos recuerdos del lugar, así que apenas cumplí los 18 me fui, y mientras era más chica se me complicaba ir a investigar, mi familia siempre fue muy... densa, sobreprotectora, así que... en lo posible intentaba no escuchar rumores.
Lucrezía había comenzado a bostezar y se la notaba agotada, mientras que parte del resto del grupo ya estaba durmiendo. El doctor comenzó a alejarse para darle su espacio a la chica, pero se volteó al escucharla susurrar, medio dormida.
-Pero... si tiene algo que ver... con gusto destrozaré esa región de mierda. Aunque preferiría no tener que volver nunca más.
Lucrezia le dio la espalda, se puso de costado y cerró la boca, dispuesta a dormir de una vez.

Eran aproximadamente las 7 de la mañana, hora local, cuando comenzaron a despertarse como resultado del aterrizaje. Rhiannon fue una de las primeras. Observó por la ventana que tenía más cerca y al ver el pavimento debajo del avión, comprendió que ya había llegado. Volteó a avisarle el resto, llamándolos en voz alta. Fue entonces cuando notó a Lucrezia leyendo una serie de papeles, y el sobre anteriormente sellado sobre sus piernas.
Cuando percibió la mirada interrogatoria del resto, la rubia respondió:
-Nadie la agarró ayer así que me adelanté. Además, la verdad ya no me podía resistir. Documentos exclusivos vuelven locos a los periodistas – se justificó mientras seguía leyendo- Es bastante, así que creo mejor será que se despabilen y ahí les digo.

Al cabo de unos minutos, los pilotos avisaron que era seguro bajar y el grupo, poco a poco, empezó a descender.
Se encontraron en un pequeño aeródromo ubicado no muy lejos del mar. Podían ver el océano extendiéndose pseudo infinitamente, y la brisa del mar llegaba hasta ellos.
-Bueno chicos, cuando nos necesiten, nos avisan -les comentó el piloto. Los saludó con un gesto de su dedo índice antes de subirse nuevamente, cerrar la puerta, y poner en marcha el avión junto a su copiloto. Fue cosa de minutos antes de que despegara, dejando a los entrenadores confundidos detrás.
-Bueno, creo que es buen momento para leer la carta, aunque recomiendo lo hagamos en un sitio más seguro – comentó Luca dejando uno de los papeles a Pócrates, que parecía ser el más interesado en leer.

Cuando por fin decidieron donde leerla, pudieron ver que la carta, escrita a mano en tinta azul, iba así.

[Reveal] Spoiler:
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En un papel aparte había un número. Luego, había otros , en cada uno había una breve descripción de cada isla y un mapa, aunque faltaba el de la isla siete. También indicaban las especies de pokémon habituales de cada isla, y agregaba que en las últimas semanas especies de otras regiones habían comenzado a aparecer, seguramente como resultado de la aparición de la llave. Además, era muy probable que pudieran encontrarse con especies sin avistar todavía.

Pero, todo el texto no indicaba nada sobre cómo podrían moverse por las islas.
-Bien... -Rhiannon abrió la boca por fin, no lo había hecho desde que la pelea con Dixie había terminado- Asumo que algo tendremos que hacer por nuestra cuenta.
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Pócrates


Según la rubia no había ninguna relación entre lo que estaba pasando y fiore. Luego me un poco habló sobre ella, para al rato después caer dormida. Mientras roncaba con fuerza murmuró:
Pero... si tiene algo que ver... con gusto destrozaré esa región de mierda.
Sin duda una mujer muy cariñosa.

Bueno, siempre está bien saber algo de la vida de estos tipos. Ahora que lo pienso se re poco de cada uno de ellos. A Olivia siempre que le preguntaba por su poder parecía que algo pasaba o se iba a otro lado.

Ace me había agradecido por salvarlo y antes de que pudiese responder cayó dormido en un segundo. Obviamente aún estaba agotado el muchacho.

Luego me acosté en el suelo junto a ger para dormir. Odiaba dormir sentado o en espacios pequeños, por lo que puse la cabeza sobre el maletín y tras acomodarme un poco comencé a soñar. Aquel Pokémon ojos muertos me seguía hasta en mis sueños.
……………………………………………….

Desperté de la mejor forma posible, una enana gritando a las siete de la mañana. Con razón la tasa de natalidad está bajado.

Antes de que pudiese taparle la cara con las bolsas que nos habían dado, notamos como la periodista tenía un papel entre sus manos. Eso me llamaba mucho la atención.

Mientras bajábamos del avión pude sentir nuevamente la brisa marina, me agradaba mucho esa helada brisa junto al sonido del mar, que delicia.

De la nada vi que pasaban unos peliper tocando trompetas junto a unos sealeo que tocaban el triángulo creando una especie de vals. Me froté los ojos y estos desaparecieron.
¿Cómo se escondían tan rápido?

Intenté desayunar rápidamente mientras seguía mirando a la chica esperando que de una vez por todas nos revelara el secreto.

Para mi sorpresa ella notó mi mirada curiosa-psicópata- y me entregó el papel para que lo leyese.
Tras analizar el mensaje, me interesó bastante lo de que en la isla uno iba a haber un arqueólogo, por lo que rápidamente me decidí por ir a esa isla.

- ¿Alguno que quiera visitar las islas uno, dos y tres? -dije pasando la vista por todos notando cierta mmm ¿curiosidad? en los ojos de León y Ace.
Seríamos un gran team:

Un niño skater, un tipo punky y un doctor con una licencia médica firmada por un Sudowoodo.

-A los que no vengan conmigo les dejaré seis de las ocho hierbas de mate “alternativo” que tengo.
Hay que ir a buscar al arqueólogo al centro de comunicaciones, pero si quieren ir a otro lugar primero con que lo hagamos rápido dudo que haya problema.

Aunque antes quería intentar algo. Desaparecí unos instantes para volver disfrazado de capitán de fuerzas armadas. Fácil de reconocer con tanta medalla y hombreras gigantes.

-Soldado! –grité al primer piloto que vi mientras juntaba las manos en la espalda-. Quiero que nos lleve en algún medio aéreo hasta nuestro destino. Esto es un 10-3 supongo que sabe la urgencia de aquello. –dije inventando un número que había escuchado en una película.
Actuación+Carisma: 4+0

:
2, 7, 6, 4



Mientras íbamos avanzando hacia nuestro destino, decidí que era el momento de conocerlos un poco más. Si íbamos a salvarnos la vida entre todos, creo que la confianza es bastante útil.

-Oigan –dije mirándolos-. Nos cuidamos las espaldas de leones asesinos que tiran fuego, de serpientes de tres metros que escupen veneno y de minas desnudistas con arañas electrizantes…
Pero, aun así, prácticamente no sé casi nada de ustedes…

Al igual que en drogadictos anónimos comenzaré yo para que se suelten.
Mi vida era pacifica, vivía en una casa de campo alejada de todo drogándome con mi compañera de vida y ger. Hasta que nos llamaron para ir como médicos a una zona de guerra.
Como imaginarán mi vida cambio bastante. No es como que no me cagara de miedo a cada bombazo que escuchase. Los tres sobrevivimos, ella se quedó en el bosque verde para seguir cuidando Pokémon heridos y yo junto a este bicho feo-dije mirando a ger- estamos aquí buscando a Suicune. Aunque creo que nuestra búsqueda se fue un poco al carajo. –dije sonriendo mientras levantaba los hombros.
Darya


No sé en qué momento me dormí con ambas pokeball en mis manos, pero me desperté cuando Collie me avisó que ya habíamos arribado. Había tenido sueños tormentosos, eran algo confusos pero nada fuera de lo normal. Hundía mis manos en el agua, segura de que había visto algo bajo la superficie, solo para encontrarme con un lodo espeso, una y otra vez, manchandome cada vez más, toda la noche. No me sentía muy descansada, pero puede que eso fuera por el horario.

Por otro lado, una vista más agradable nos dio la bienvenida. Las islas eran hermosas, y hacía un tiempo perfecto. Respiré profundo el aire de mar, sin contaminación, delicioso.

Una vez que el avión se marchó y nos dejaron a nuestra suerte, la periodista nos hizo abrir la carta. Me había olvidado completamente de ella luego de lo que sucedió anoche. Ugh, era demasiado temprano para leer, no debí haber faltado tanto a la escuela. Tuve que pedirle Collie que me ayude con la caligrafía del hombre, al menos el color de la tinta era lindo. La carta no decía mucho nuevo, así que me puse a ver los papeles sobre las islas. Ahí lo vi. No seré la lectora más rápida pero reconocería esa palabra en cualquier letra. Liwanag se encontraba en...

-La Isla Inta!- casi grité, Collie dió un respingo y me miró confundido. -Elijo ir a esa isla.- insistí, tomando mi collar y lanzándole una mirada que indicaba que le explicaría después.

Se me ocurrió momentáneamente que estaba siendo injusta con Achlys, después de todo era nueva, y yo ya estaba pensando en que necesitaba buscar otro pokemon. Pero no podía dejar pasar la oportunidad, no solo estaba segura que nos ayudaría ahora, sino que... si esto salía bien y salvamos al mundo, tenía que demostrarles a mi mamá y hermana que estaba en lo cierto. Sentía que no tendría otra chance cómo esta. Además ella... ahora que podía pensar más claro, no sabía qué hacer. La había adoptado y nombrado, casi obligada, me costaba imaginarme qué haría luego. Collie dijo algo del destino anoche, aunque no crea mucho en eso, no podía negar que era una coincidencia importante que no se podía ignorar así nomás. Ella había llegado a mí por algo.

Pero si Liwanag estaba en las islas que estaban siendo explotadas por la pesca indiscriminada, y donde había corrientes de las que se decía no se podían volver; parecía que me estaba llamando también. Además, esa cueva... Sacudí la cabeza, no, el destino no juega así. Tenía que enfocarme en otra cosa por ahora. Saqué a los dos pokemon para que se conozcan.

El Furfrou salió de la pokeball ya gruñiendo. -Atlas, Achlys.- los presenté. -No seas así, es nuestra nueva compañera.- Era obvio que no le caía bien, me conocía. -Achlys, éste es Atlas, bienvenida al equipo.- La Nidoran nos miró a ambos apenas moviéndo las orejas, y asintió para indicar que me había entendido. Estos dos iban a ser complicados.

El curandero hizo un acto algo extraño y luego nos contó un tanto sobre su vida; así que ahora buscaba a Suicune, leyenda de las aguas dulces puras, y también había estado en la guerra... Miré a Collie que no pareció muy cómodo con aquello, pero decidí seguirle la charla. -Pues yo vivía en Pacifidlog hasta hace unas semanas, con mi familia tenemos un negocio de pesca local, pero siempre quise participar en Concursos.- amplié un poco sobre lo que ya había contado. No me avergüenza el negocio familiar, simplemente no me veo haciendo eso toda la vida. -Así que estoy buscando experiencia y un lugar para comenzar mi carrera, Atlas me ayuda!- sonreí haciendo un gesto al perro, que soltó un ladrido emocionado y dio una voltereta en su lugar, desprendiendo brillos de su pelaje.

Una vez que los demás dijeron su parte, me saqué el saquito para atarlo a mi cadera, hacía más calor acá. -Bueno, cómo empezamos?- Era medio desorganizado comenzar por la isla nombrada por el número cinco. Entonces Atlas, que ya estaba ignorando a su compañera, se puso a dar vueltas alrededor de la chica peliazul esperando que saque a su perro. Quería levantar a Achlys para que no se sienta sola pero... no me animaba todavía, y la verdad no parecía importarle. -Nonnie, querrías venir con nosotros?- Mi tono no fue de lo más inocente, pero quería hablar un poco con ella, además que tal vez su can acostumbre a Atlas a portarse bien con los amigos.
Leon



Descendí del avión apenas los pilotos nos avisaron que ya podíamos bajar, intentando no actuar raro, aunque aún me encontraba afectado por la noche anterior.

La brisa matutina era muy agradable, y la vista infinitamente mejor que en la ciudad. Sentía ganas de empezar a explorar de inmediato estas islas, y casi pasaba a segundo plano el hecho de tener que salvar el mundo.

Saqué mi skate de la mochila prearándome para mis ejercicios matutinos cuándo Luca nos llamó la atención.
Por lo visto a algunos les cae bien dormir en un asiento incómodo. La chica se veía -si eso era posible- aún mas linda que la noche anterior. Intenté prestar atención a lo que decía, pero me resultó imposible. Toda mi atención estaba fijada en sus ojos... Hasta que mencionó la carta. Sacudí la cabeza e intentando discimular mi cara de nabo y mi mas que seguro rostro colorado y me acerqué al grupo a leerla.

Al parecer ibamos a tener que separarnos. Práctico, pero peligroso, pensé.
Nos pusimos de acuerdo en que un grupo haría las islas 1, 2 y 3, y el otro las restántes. Pocra decidió conformar el grupo que haría las islas 1, 2 y 3, casualmente las mismas que estaban en mi interés, sobretodo la tercera, aunque dudo que nuestras razones fueran las mismas.

Hace ya bastante tiempo no me enfrentaba a pandillas criminales, aunque este último tiempo había estado prometiéndome a mi mismo regresar a la vieja actividad que compartía con ella.
Supuse que, mientras salvaba al mundo, podría tomarme unos minutos en salvar a algún pokemon salvaje en peligro.

Pócrates había iniciado una charla sobre a qué se dedicaba cada uno, lo cuál me pareció interesante.

-Bueno, lo mio es breve y nada del otro mundo. Hace un par de años me dedicaba a defender pokemon salvajes de traficantes, cazadores y pandillas. Va, en realidad lo hacía con una gran amiga, una excelente entrenadora que hacía todo trabajo. Yo sólo la seguía desde que la conocí.
Pero actualmente estoy, digamos retirado. Por lo que me dedico a cuidar y criar los pokemon de mi viejo, amante de los pokemon tipo lucha y lider de un gimnasio no oficial alla en mi ciudad, además de ser su cadete.

Casualmente, hace dos días me encontraba en medio de un pedido de él. Fuí a Goldenroad a entregar una mt a un amigo de él y de paso incubar un huevo. Del huevo nació Trévor, y de regreso a casa pasé a ver un espectáculo en un circo y... Ahora estoy acá-


En cuanto todos terminaron de contar su historia comenzamos a formar los grupos, basados basicamente en el resumen de Enzo y en que isla era interesante para cada uno.

-Me quedo con el doc!- respondí a Darya ante la pregunta de que haríamos. Y casi sin pensarlo me dirigí a la chica rubia.
-Lu .... ca, venís con nosotros? Mirá, en la segunda isla hay una sála de juegos, y creo que teníamos pendiente un partidito jajajaja.- Mi risa sonaba sobreactuada, falsa y exagerada, asique rápidamente agregué mas argumentos, claro, también sin pensarlos lo suficiente. -Mira, Rhiannon va con ellos, y supongo que Olivia también.. en este grupo somos menos y...- decía, haciéndo un esfuerzo por no salir corriéndo y saltar al mar.

***
Cuándo los grupos estuvieron conformados, me despedí de los chicos que irían a las otras islas, deseándoles suerte y... que no mueran.

Nosotros partimos rumbo al centro de comunicaciones, donde nos esperaba el contacto de sir Enzo.

-Ey Ace, una carrera?- reté a mi colega mientras el haz de luz devolvía a Trévor al interior de su pokebola. Subí a mi skate y empecé con mi ejercicio matutino.

//Destreza + Atletismo//
:
2, 7, 8, 7

Cole


Hay veces que se duerme mucho y aún así no se duerme una mierda. Así fue el viaje entero de avión; no sé exactamente que pasó en el camino, bien podría haberme perdido una fiesta al lado mío y no me hubiera dado cuenta. Y aún así me sentía más cansado que nunca. Deje salir un bostezo mientras descendíamos, rascándome la barba perezosamente. Los demás se juntaron alrededor de la carta que habíamos recibido, aunque ninguno parecía demasiado entusiasmado de leerla. Day, especialmente, miraba las palabras como si fueran un lenguaje alien.

Me hice sonar la garganta y leí en voz alta para todos, sintiendo como mis ojos se entrecerraban mientras me acercaba al final. Cinco días. Cinco. En cinco días ni llego a limpiar mi casa, mucho menos salvar al mundo. Que hijo de mil puta.

-Bueno... Eso es todo. -Terminé de hablar, exasperado. Contenete, Cole. Lo que menos necesitamos ahora es a un amargo de mierda que les baje los espíritus a todos. -Cinco días... Siete islas, seis de esas divididas en dos. Por lo poco de vi del tamaño de estas islas desde el avión parece que podríamos explorar una por día mas o menos. Lo que nos dejaría dos días para la última... se puede hacer. Creo. -Entrecerré los ojos. -Aunque diría que primero nos preparemos y decidamos con quién va cada uno. Un poco más de provisiones por ahí no vendría mal tampoco.

Frunciendo el ceño, bajé la mirada hacia mi cinturón donde una única Pokebola descansaba. Realmente odio esto de entrenar bichos, pero no creo que me quede otra opción que atrapar algunos más si quiero... vivir. Capaz Day puede ayudarme con eso.

-¿Isla Inta? Bueno, a mi me da igual así que podemos ir a esa. -Asentí. -Yo, Day y una o dos personas más podemos ir al grupo de islas donde esta esa Inta, ¿les parece bien? ¿Algún voluntario?

Ah, estoy empezando a sonar como el general que nos tocó en entrenamiento. Suficiente de eso. Dale, pensamientos lindos. Miré a mi alrededor, respirando el aire fresco y admirando la isla a mi alrededor. Esto es lo que llamo una región, la puta madre. Si hubiera sabido el quilombo en el que nos íbamos a meter en Johto la hubiera convencido a Day de venir acá de vez en cuando. Aunque... con nuestra suerte, seguro el resto nos iba a encontrar y meternos en todo esto de nuevo.

Pócrates hizo una pregunta que, a decir verdad, uno de nosotros tendría que haber hecho hace mucho tiempo. A pesar de sus... disposiciones raras, tenía que admitir que era una de las personas más sorprendentemente astutas del grupo. No me molestaría que viniera con nosotros.

-Eh... Cole, Cole Chase. -Dije, inconscientemente imitando el acento del protagonista de mi serie de películas de espías favorita. -Ex-militar, vago actual y un tipo muy, muy desafortunado. Me gustan los perritos, las camionetas, el asado y la cerveza, y odio a la gente que habla en acertijos. Ah, y las aceitunas.
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