Acá tenés todo lo relacionado con Pokémon Reborn: Partidas en curso, reglas, dibujos, offtopic, shippings y más!
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Sometimes the ways of the world, are not where they should be


Ya son 50 años desde que la calamidad causó que clausuraran Hoenn. Nadie podía entrar, nadie podía salir...
hasta ahora.

Una carta, una carta envuelta en un sobre negro, eso causó que llegaran al barco que los llevaría a Hoenn. Entrenadores de todo el mundo, todos deseando saber que pasó, que causó la calamidad, que cambió. ¿Que buscan? ¿Dinero? ¿Fama? ¿Tesoro? ¿Respuestas? Cada entrenador quiere algo distinto. Pero hay una sola regla, deben llegar sin nada externo.
El camino de los grandes entrenadores podrá empezar sin nada, pero pocos saben donde termina.


Hace 2 Meses


El anuncio de Stein Enterprises sorprendió a todo el mundo. Un día como cualquiera, cortaron todas las transmisiones en todas las regiones. Mucha gente se acordabá de la calamidad, de el día en que Hoenn fue destruido. O eso creían, hasta que Alexander Stein apareció y anunció que durante los últimos 10 años, todos los recursos de su empresa, se habían usado con un solo objetivo: El saber que pasó ese día fatídico. Y lo que dijo después de eso no fue de menor importancia que lo primero: Habían logrado que alguien pueda atravesar la burbuja que cubría a la región, y había reportado que había gente de otro lado de la misma. Alexander frenó un segundo y presentó al Profesor Willow, un hombre que todo Johto conocía, por sus escándalos. Willow comentó como durante los últimos años, solo Pokemon podían atravesar la burbuja, por lo cual se dedicaron a introducir especies no autóctonas a la región, tratando de ver que podría causar esto.

Alexander interrumpió a Willow. Y todo lo que habían revelado hasta ahora no era nada comparado a lo que Alexander Stein dijo a continuación:

-Y ahora lo importante, vamos a abrir Hoenn solo a entrenadores seleccionados por mi empresa, cualquier persona puede mandar su aplicación a cualquier oficina de Stein Enterprises. Van a ser notificados 1 semana antes de partir hacia Hoenn. Nombren su precio, en la aplicación.- dijo Stein e inmediatamente se cortó la transmisión.

Pocas horas después del anuncio, las filas en las oficinas de Stein Enterprises era kilométricas, con motivo claro, no solo se ofrecía un cheque en blanco, si no que la oportunidad de recorrer una región totalmente olvidada por muchos.

Hace 1 semana


Este día fue conocido como la llegada de las cartas negras. Muchas familias fueron rotas, mucha gente iría a su muerte, poca gente lograría fama. Todas las cartas decían lo mismo. Se les iba a brindar transporte hasta Castelia City, de allí se subirían a un Crucero y desenbarcarían en Hoenn. Información más pertinente iba a ser dada la noche anterior al desenbarco.


Ahora


Era claro que Stein Enterprises tenía demasiado dinero. Si había algo que se notaba por los lujos que le ofrecían a todos los entrenadores durante los últimos 4 días. El Mar a veces se podía poner muy fuerte, pero en pocos minutos la gente de Stein lograba calmar el océano. Algo que todos los entrenadores se dieron cuenta, no se podía ver una Pokebola desde que habían partido. Algunos entrenadores estaban nerviosos, otroS enojados, pero se notaba que la mínima provocación podría causar una pelea. Las tensiones iban aumentando, hasta que recibieron el anuncio, estaban por llegar a Hoenn y se requería que todos los entrenadores se presenten en la sala principal.

En la puerta de la sala a cada entrenador se le entregó un pequeño aparato con una pantalla. La misma apenas los entrenadores iban entrando, los aparatos se prendían y mostraban varios números. Del 1 al 17. Muchos empezaron a agruparse según el número que aparecía en los dispositivos.

Los grupos de entrenadores no podían dejar de hablar, tanto que mientras más minutos pasaban, más se tenía que levantar la voz para poder escuchar a una persona a escasos centímetros de uno.

Pero si Alexander Stein no había demostrado su poder con el anuncio que trajo a todos a este crucero, con el simple hecho de aparecer en el escenario, la sala principal quedó totalmente en silencio.

Stein era un hombre en sus 50, con un traje totalmente negro, salvo por una pequeña rosa blanca que adornaba el bolsillo del pecho Izquierdo.

-Buenas noches. Soy Johann Stein, el CEO de Stein Enterprises y como sabrán, estamos buscando entrenadores para un trabajo de suma importancia, se preguntarán el motivo por que el cual todavía no saben ni siquiera que es lo que vamos a necesitar que hagan… Para esto tenemos al Profesor Willow. Él les va a explicar que van a hacer y por qué les estamos pagando tanto- dijo, e inmediatamente salió caminando de la habitación, dejando que Willow empezara a hablar.


/*Los que sean de Johto pueden hacer una Tirada de inteligencia para saber algo más de Willow. Kanto también pero con otra dif*/

Willow se puso a hablar, pero a los pocos segundos se dio cuenta que su micrófono no estaba prendido. Hizo una reverencia pidiendo perdón e inmediatamente se pudo escuchar su desgarbada voz

-Como les estaba diciendo, como muchos sabrán hace 50 perdimos contacto con Hoenn, lo último que pudimos ver antes que se levantara la burbuja, fue una luz verde que cubrió toda la región. Apenas sucedió esto el Gobierno Mundial decidió cerrar por completo la región, y gracias a los aportes a las campañas de candidatos en todas las regiones hechas por Stein Enterprises logramos que nos permitieran tener completo control toda la investigación referida a la calamidad y a la burbúja. Después de muchos años, logramos que un humano atraviese la burbuja, hasta hace pocos meses, solo Pokemon podían atraversala. Y aquí vienen ustedes, como Stein Enterprises tiene mucho dinero, los contratamos a ustedes, para que sean técnicamente los primeros en pisa Hoenn después de 50 años, esto claro sin contar con la persona de la cual no sabemos nada desde que cruzó la burbuja, pero bueno, si encuentran su cadaver, le pedimos que reporten en su Pokewatch última generación, todo lo que encuentren.- dijo Willow, casi sin frenar.

Willow empezó a irse pero alguien gritó "Y NUESTROS POKEMON?!?"

Willow al escuchar esto hizo un gesto como diciendo "Claro, como me pude haber olvidado de esto"

-Sus Pokemon los están esperando en sus casas, nos encargamos de que sus Pokebolas lleguen totalmente intactas a sus casas o a la persona que pusieron en su contrato como quién recibiría su paga si murieran, se les van a otorgar Pokemon totalmente nuevos ya que no podemos permitir que vayan con alguna especie que arruine el ecosistema de Hoenn. Les sugiero que descansen, que conozcan al grupo con el que van a estar trabjando y disfruten esta noche, por que al amanecer vamos a estar depositándolos donde comenzarán su trabajo- dijo Willow y procedió a irse, dejando a los más de 100 entrenadores en una habitación llena de comida y alcohol.

Los entrenadores se empezaron a agrupar en grupos de 6, un pequeño grupo, con el número 8 en su aparato, se miraron entre ellos, sabían que iban a tener que trabajar juntos.
Victorya Bon Bloodsteins


Gotta knock a Little harder
Gotta knock a Little harder
Gotta knock a Little harder
Break through the dooooorrrr

El jazz sonaba de fondo, mi botella whisky a medio tomar, luces de neón reflejadas en mi desordenada habitación.

-El mejor ambiente para limpiar mi querido rifle –dije apuntando a un mapa de la ciudad el cual tenía varias localizaciones trianguladas y extrañas anotaciones.

¡Prepárate Hoenn por que la gran Victorya Bon Bloodsteins está a punto de ir a por ti!
Unas semanas después de haber visto el anuncio una carta negra apareció bajo mi puerta…

Por suerte el crucero partía desde aquí, por lo que no me tomaría mucho tiempo para llegar. Stein había mucho dinero aquí invertido seguramente. A las pocas horas de haberme subido me llegaron las intrigas de siempre…

¿Habré dejado alimento a todos los Pokémon del barrio? ¿estará bien el viejo Aipom? ¿necesitará cambio de vendajes ese maldito Houndoom?

¿Qué diablos querrán estos sujetos de nosotros?

Me dieron una cosa extraña que tenía una pantalla, a los pocos segundos mostró un número, el 8. Mi número de la suerte, esto se pone interesante.
Un viejo comenzó a hablar, pero no tenía el micrófono puesto, controlé a duras penas mi risa macabra.

Tras terminar su discurso nos dejaron en una habitación con mucha comida y alcohol, creo que esos tipos me conocen bien -pensé tomando dos copas con mi enorme mano y lo que me cupiese de comida en la otra.
Me acerqué luego de esto a mi lugar correspondiente. Ahí estaban mis futuros compañeros.

No los conocía, pero en mi trabajo me hacían cambiar de grupo de trabajo cada cierto tiempo, estaba bastante acostumbrada.

-Hooolaa, mi nombre es vict—to—dia bon blood—steins –dije mientras terminaba de tragar.
Tengo recién cumplido dieciocho añitos. Mido dos metros, algunos me dicen que 1,95 pero de esos ya me encargué. –dije haciendo crujir mis nudillos.

Dudo que quieran hablar de su pasado, pero creo que al menos es importante saber, aunque sea un poco sobre nuestras capacidades, digo, si vamos a trabajar en equipo mínimo saber que podría hacer cada uno.

Al menos por mi parte si hay que luchar cuerpo a cuerpo, con armas o intentar conseguir información, puedo ser de graaann ayuda.

¿Alguno de ustedes quiere decir algo? –comenté sonriendo mientras miraba a los demás mientras me bebía rápidamente mis copas de wishky.
Will


Viaje a una región aislada por 50 años, crucero de lujo de 4 días, chicas lindas de todas las regiones y un Pokewatch gratis. Habria sido genial si no fuera porque la mitad de las chicas a las que intenté acercarme estaban en alguna relación y la otra mitad estaba histérica porque no nos dejaron traer a nuestros pokemon, creo que estoy muy acostumbrado a las turistas que llegaban a pasar una semana de vacaciones en la playa y estaban más predispuestas a sumarle calor al verano, que dicho sea de paso, no era tan caluroso este año.

El Pokewatch en mi muñeca vibró levemente, un número 8 mostrandose en pantalla. Levanté la mirada y parecia q todos habian recibido algo, la gente comenzando a agruparse. Rowan se habia ido más adelante mientras yo miraba como preparaban una mesa bastante amplia, pero en cuanto me vió le hice señas para confirmar si teniamos el mismo número, en efecto, así era, y poco despues llegaron los patrocinadores.

Una explicación despues nos dejaron ante una barra libre de bebidas, algunas que ya he visto en bares y otras que solo conocia de nombre. Me tomé uno par de minutos en preparar unas bebidas antes de ir con Rowan, era facil saber que iba a preferir, pero por mi parte, decidí preparar un trago nuevo, me habian dado la receta hacia tiempo pero nunca conseguí los ingredientes. Una rebajada con agua y... Listo, el color verdoso haria dudar a cualquiera pero ya me habian avisado de eso.

Llegué con los vasos a un grupo recien formado, personas pintorescas, por decir algo, estaban ya con ella, una joven bastante... llamativa se presentó al grupo, para luego demostrar una habilidad con las copas que me superaba.

-Es un placer, soy Will y esta joven es mi querida hermana Rowan- Dije sosteniendo su vaso frente a ella hasta que lo vió y lo tomó. -Propongo que tomemos todos algo de la mesa antes que sea tarde y salgamos a disfrutar lo que queda de la tarde en la cubierta, pero si, hay algo que me gustaria preguntarles a todos.- Francamente no queria estar cerca si comenzaba una pelea de borrachos.
Isaac


....DOOOOOOOOOOOM!!!!!

La bocina que uso para despertarme sonó, por tercera vez, y aún exhausto me levanté y tomé una ducha rápida. Me vestí con lo primero que encontré en la pila de ropa limpia -que por esta vez era mas grande que la de ropa sucia- y salí. Tarde... Como de costumbre este último tiempo, afortunadamente estaba sólo a seis cuadras del lugar, tal vez si apuro un poco el paso...

Admito que al recibir la carta tuve mis dudas, pero finalmente Demian me convenció. Tal vez encuentre algo interesante allá, especies de pokémon que jamás vi, incluso alguna de ellas podría ser lo que estoy buscando.
O, en el peor de los casos, cobro la recompenza y es un extra para financiar mi investigación. O mejor aún, podría hacer que este tal Stein la financie.

La ciudad estaba muy activa el día de hoy, osea, mucho mas de lo normal. Había muchísimos curiosos cerca del lugar de la reunión, y seguridad. Bastante seguridad. Mas de una vez me impidieron el paso, incluso intentaron llamar a la policía, tuve que mostrar la dichosa carta para que me crean que fuí invitado. Claro, pero si estás bien vestido si podés pasar y cometer un atentado, no? Patético!

Después de librarme del séptimo individuo que me impedía el paso, finalmente subí al barco. Todo el mundo estaba amontonado en la puerta de una sala, asique supuse que era ahí, me dirijí hacia alla y en la entrada me dieron un dispositivo que quien sabe para que servirá. Entré y tomé asiento en uno de los pocos lugares libres que quedaban y escuché al sujeto ese, que ya había comenzado a hablar.
Empezaba a hacer calor, y por un momento pensé en sacarme el buzo, pero había demasiada gente como para quedarme solo con esa remera que me quedaba chica hace años y tenía agujeros en ambas axilas. Empiezo a creer que necesito mas remeras. Tal vez me compre una cuando vuelva.

En cuanto terminó el discurso me dirijí a la botella de cerveza mas cercana y la acabé en sólo dos sorbos. Por lo menos eso atenuó un poco el calor, aunque si el día seguía asi necesitaría varias mas.
Miré el dispositivo que me dieron, con un 8 en la pantalla. Busqué a mi alrededor alguna persona con mi mismo número y... Bingo!

Una enorme señorita interrogaba a un grupo de personas, y pude escuchar que también tenía un 8 en su aparato. Me serví otra cerveza, esta vez en un vaso y me acerqué a ellos.

-Saludos, compañeros!- dije, dejándo ver el número 8. -Mi nombre es Isaac Bennet, soy genetista y por supuesto no puedo hacer nada de lo que esta señorita promete, pero de seguro me encontrarán algo para hacer!

El grupo era bastante.. atípico. Ojalá yo pudiera serles la mitad de útil de lo que ellos me serán a mi, pensé tanteándo mi mochila... vacía.
Como pude olvidarme de guardarlas!!?? Las preparé la mañana anterior y las deje en.... el laboratorio. Si, seguramente ahí las dejé. Ay.. Isaac, querido...

Tanteé el bolsillo de mi pantalón y esta vez tuve un poco mas de suerte, las jeringas si estaban dónde yo las necesitaba. Bueno, no todo está perdido.

Asentí ante la oferta de un jóven de salir a cubierta, no sin antes tomar todas las botellitas plásticas que pude. No era lo que tenía en mente, pero servirán por ahora.

-Hey, el chico viene con ustedes?-


Zion


Hacía mucho que no comía y dormía tan bien. Seguramente no fuera a durar una vez que pisáramos Hoenn, pero estos últimos cuatro días eran más de lo que hubiera pedido.

Había aprendido bastante sobre la región después del anuncio de la empresa. La verdad nunca le había prestado atención, no tuve razón para hacerlo. Si no se recibía ni enviaba nada a la zona hace cincuenta años, no me cambiaba mucho que estuvieran todes vives o muertes adentro de la supuesta burbuja.

Aún así, no perdía nada con enviar una aplicación, o eso pensé, por las dudas no se lo dije a nadie más que a Daphne. No estuvo nada feliz con mi decisión, aunque no estaba feliz con la mayoría de las cosas que hacía, creo que no esperaba que realmente me eligieran. Yo tampoco.

Viendo ahora al tal Stein en el escenario, me pregunté si tendría alguna conexión con mi jefe, si me hubiera metido en algún problema. Además que ambos parecían haber nacido con un palo en el culo, claro, y que compartían el mismo sentido de la moda. Tal vez le compraban al mismo sastre, nunca se sabe con la gente con tanta plata.

Estaba prestando atención a medias, me había apoyado contra una pared y estaba mezclando cartas para pasar el tiempo. Hubiera jugado para estafar a algún otre pasajere pero mejor no llamar la atención y empeorar el humor de todes. El científico al mando estaba repitiendo lo que habían dicho en la primera transmisión, con el detalle agregado de que la primera persona que entró a la región seguramente estaba muerta. Sonreí, ah, ahora tenía más sentido que estuviera acá.

Algunos se quejaron de que les hayan sacado sus pokemon, cosa con la que no podía realmente empatizar, pero el tipo solamente nos dijo que teníamos la tarde libre y mañana nos iban a despachar. No era la primera vez que me daban una última noche para disfrutar antes de que todo se fuera a la mierda. Supongo que no cambié tanto de circunstancias.

Guardé las cartas y volví a mirar el pokewatch, mucho más cheto que cualquier cosa que nos hubieran dado para comunicarnos en mi otro trabajo. En la pantalla solo estaba el número 8, número del balance y la abundancia. Capaz era una buena señal.

Me fui a armar un Blue Alola antes de buscar a mis aparentes compañeres de grupo. Normalmente no estaría bebiendo en una situación así, pero dudo que armen un battle royale antes de que desembarquemos. Por las dudas hice una nota mental de dónde estaban todas las botellas de vidrio, me sentía desnude sin mi cuchillo.

Cuando encontré a les otres, una de las personas ya estaba presentándose. Hablaba demasiado, capaz por el alcohol que se estaba mandando. Dejé que el resto se presentara también, Victoria, Isaac, Will y Rowan. Les últimes dos eran hermanes y ambes se veían bastante bien, lástima que seguramente no tengamos tiempo para divertirnos. Después estaba un chique que no debía pasar los quince años. Empezando a hacer estupideces de joven, ya tengo algo en común con alguien.

-Zion, o Shion, lo que les salga. Soy la peor fantasía de un ludópata y uso pronombres neutrales.- comenté revolviendo mi trago con el sorbete. Algunes me miraron extraño ante eso último. Suspiré, realmente no tenía ganas de volver a explicarlo, al equipo de Celadon le había costado bastante entenderlo. Forcé una sonrisa de nuevo. -En fin, sí, vamos afuera, el ambiente está horrible acá.-

Luck



La presentacion se alza sobre nosostros presentado a nuestro jefe y este a su vez presento a profesor Willow su nombre me sonaba de la tele.

(Inteligencia)
:
6, 10, 7


Willow decia con si no fuera nada el como manipularon la fauna de la region si claro para un cientifco tener un placa de petri gigante es un sueño puede hacer lo que quiera ya que eso no les afeta pero y las personas atrapadas pensaron en ellas? ya quiero ver como le explota en la cara.

Tras la presentacion se revelo el paradero de nuestros pokemons lo cual genero descontento, yo me molestaria pero es trabajo no te puedes quejar aun que mi hermana se asustara cuando lo vea a mi pokemon sin mi.

Ahora que terminamos nos indicaron que nos relajemos y nos reunamos con nuestros compañeros mire el pokewatch y un 8 salia marcado curioso numero pero no importa, ahora veamos donde estan?. No tomo mucho mi grupo era el de AA no se si eran los nervios o que pero todos venian tomando algo?
Espero que por lo lo menos sean eficientes pero por lo menos nadie sabe quien soy o por lo menos el alcohol no les permite.
Bueno empecenos.
-Holaaa! Soy Luckeas pero me dicen Luck es un placer trabajar con ustedes- les gritare en el oido si despiertan tarde con resaca- yo vengo solo pero tanquilos me se cuidar - el primero que me trate de niñito lo tiro por la borda- y no me importaria tomar aire - si en eso tendria razon el ambiente es horrible.
Rowan


¿Cuánto faltaba para llegar? Era posiblemente de una de las cosas que más me interesaba saber. Mientras, me entretenía un poco con el variado despliegue de personajes que teníamos en el barco. Más allá de algunas personas de regiones como Kalos o Galar, el resto no se alejaba de cosas que nunca hubiese visto. Supongo que es uno de los beneficios de pasársela en lugares turísticos y conocer cada mísero rincón de mi hogar. Hablando de miserias, hay algunas personas de las que hace tiempo no sé nada... Quizá si le pusiera ganas podría averiguarlo... pero siempre hay algo más en lo que debo poner energía primero.

Will se había ido a intentar llegar a algún acuerdo con alguna chica, pero por lo que pude ver las veces que nos cruzamos, no había tenido demasiado éxito encontrando atención o a alguien de su tipo. Por mi parte, no es que estuviera interesada, como solía ser, pero sí llamé la atención de algunos hombres, algunas chicas, personas que no estoy segura de qué eran porque llevaban cosas que calificaban más como disfraces que ropa encima, y algún otro sujeto enmascarado. Anticuado. “Disculpa no tengo ganas de hablar” era lo que le decía a la mayoría de los que se me acercaban. En principio porque era cierto, estaba más interesada en comer y dormir que en socializar con extraños, y por otro lado, no podía fiarme de nadie aquí. Si algo hice para llevarme bien con muchas personas muchas veces tildadas de extrañas, marginales o locas, es darles una oportunidad, pero en este contexto... no estaba segura hasta que punto éramos compañeros o rivales, y por más abierta que fuera, tenía que ser cautelosa.

Ah, ahí va otro fracaso para el pequeño Willy. Espero que alguna se digne a tirarle un vaso de bebida en el rostro.

El aparatito que nos habían dado había empezado a hacer soniditos. Ohm, el 8, lindo número, que puede no ser visto como tal si se cambia la dirección por donde se lo mira. Con Will nos miramos. Parecía ser que los hermanitos tenías cosas que hacer juntos todavía.

Al cabo de unos instantes nos juntamos. Tomé el vaso que mi hermano me había preparado en silencio y tomé un sorbo. Nada mal, parecían haber puesto productos de calidad a nuestro servicio, aunque algunas cosas creo que tenían gusto un tanto extraño.
Asentí cuando mi hermano me presentó por mi, con eso debía ser más que suficiente. Sin embargo, lo observé cuestionante cuando propuso que saliéramos a la cubierta. Bueno, era propio de él, prefería estar en un ámbito más festivo y “pulcro” que este sitio, al que al resto tampoco parecía agradarle. Por mi parte... no me incomodaba en lo más mínimo. En fin, supongo que puedo aguantar un poco más antes de que empiece a ponerme de mal humor por falta de sueño. ¿Cuánto había dormido ayer? Creo que 10 horas nada más.

Me adelanté y solo moviendo a un lado la cabeza para señalarle a los demás que me sigan, tomé rumbo a la cubierta.
Entre más pronto, mejor.
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Cubierta del Crucero


Los entrenadores se encargaron de las presentaciones, y empezaron a tomar y comer tranquilamente. La comida sin importar cuanto comieran, seguía apareciendo como si nada,

Empezaron a hablar y mientras continuaban con esto, el barco seguía moviéndose hacia Hoenn. 1 Hora después de las presentaciones, pudieron verla.

La burbúja.

/*Antes de postear tirada en el MendingPosting de Alerta+Percepción y me pasan que les salió así les digo antes de postear.*/

Apenas la vieron, se maravillaron, la burbúja resplandecía verde. Notaron que en la cubierta todos los entrenadores y los empleados del barco, no podían sacar sus ojos de la misma.

El trance fue roto por los speakers que anunciaron que ya se encontraban en destino, Y que se presentaran en el salón principal, donde finalmente, les serían asignados sus Pokemon.

Apenas se escuchó esto último, todo el mundo se dirigió hacia el salón principal, cuando llegaron, se dieron cuenta que todo el mundo quería YA a sus Pokemon asignados.

Había una fila que casi recorría todo el salón.

En el escenario principal, Willow se encontraba de nuevo.

-Al entregarles sus Pokemon, les vamos a asignar a cada uno a uno de mis súbditos, ellos también son Profesores como yo, pero claro, no tienen todo el conocimiento que poseo yo, así que bueno, ellos trabajan para mí, antes que para ustedes- dijo Willow, antes de irse y dejar a los encargados de entregar a los Pokemon.

Un hombre con una pinta desgarbada, con unas claras ojeras se les acercó. Su túnica tenía claras manchas de café. Su pelo marrón estaba totalmente despeinado, dando una clara señal de que esta persona no se encontraba del todo bien.

-Buenas noches, si ustedes son el grupo 8, entonces yo soy el Profesor asignado a ustedes, soy el Profesor Plum y mi tarea es entregarle sus Pokemon y reportar a Willow todo lo que vayan encontrando, lo que si, se que Willow se encargó de elegir los Pokemon que se la pasaron introduciendo a la región, y como algunos saben, solo hay rumores de que le habrá hecho a los Pokemon que hizo cruzar la burbúja.- dijo Plum.

Plum apenas dijo esto, se puso a revisar una caja transparente que contenía 6 slots para Pokebolas... pero estas estaban vacías.

-Ahg! Sabía que me olvidaba de algo, si me siguen a mi habitación, les voy a dar sus Pokemon- dijo Plum.

Apenas Plum les dijo que lo siguieran, la luz de todo el barco parpadeó un poco y eventualmente se apagaron. Empezaron a escuchar algunas explosiones pequeñas y ruido de vidrios rotos.

-Vayan a mi habitación, sus Pokemon están ahí, mi habitación es la Suite 404, están a 1 piso, tengo que encontrarme con Willow para defender el barco- dijo Plum e inmediatamente se fue por la puerta principal.

A lo lejos se escuchaban gritos, parecía que alguien estaba atacando a la tripulación.

Unos hombres con trajes verdes y blancos entraron por las ventanas del salón principal.

Aproximadamente 50 personas con trajes blancos y verdes, con varios logos tachados rodearon a todos los entrenadores.

"MUERTE A LOS HEREJES, MUERTE A LOS INVASORES" fue lo único que se pudo escuchar que decían estas personas.

Los entrenadores que habían recibido a sus Pokemon inmediatamente los liberaron, y se lanzaron a combatir con ellos.

Sabían a donde tenían que ir, tenían que recorrer 1 solo piso, pero claro, era más facil decirlo que hacerlo.

Will


Una agradable tarde y nuevos compañeros de trabajo, buena bebida y la verdad preferiria irme a intentar conquistar a una chica que tengo fichada desde hace unos días, juraria que vi que tenia tatuajes ayer pero estoy completamente seguro que no tenia nada esta mañana cuando la crucé en un pasillo.

-Ahora que nos encontramos más cómodos, queria preguntarles algo- Dije luego de que llegamos a unas reposeras en la cubierta -Asumo que todos recuerdan hace un par de meses la noticia sobre nuestro nuevo trabajo- Miré a todos por un momento esperando tener su atención. -Supuestamente el Profesor Willow y su equipo introdujeron pokemon durante un largo tiempo a esta región, pero... ahora resulta que un puñado de entrenadores podrian ser un riesgo ecológico? Francamente no soy experto, pero no veo como unos cuantos pokemon vigilados por sus entrenadores podrian ser un riesgo.- Tomé un trago de mi vaso de Ajenjo, sabroso, pero no se iba a convertir en un favorito.

Seguimos charlando un rato, no estoy seguro si notaron que de a ratos no los miraba a ellos directamente sino un poco detras de cada uno, una mala costumbre, pero era dificil no hacerlo.

Luego de un rato pudimos ver en el horizonte nuestro destino, la región Hoenn, o bueno, no, en realidad la vista fue mucho más llamativa que una costa a lo lejos. Una enorme cúpula verde brillaba en el horizonte, 6 luces parecian salir de ese lugar, y un sonido indescriptible que no pude percibir de donde venia. La sensación fue tal que creí haber dejado caer mi vaso, me moví por acto reflejo y lo atrapé justo a tiempo, aunque creo que nunca se me soltó en realidad.

El espectaculo frente a nosotros claramente no era normal, pero lo que más me llamaba la atención era ese ruido, ruido interrumpido por los parlantes anunciando que debiamos entrar y recibir a nuestros nuevos pokemon, al fin...

~Escuchaste eso?~

La desesperación de la tripulación era obvia, de alguna manera éramos los últimos, creo que habia mucha gente que se sentia desnuda sin una pokeball cargada en su cinturón, bueno, era entendible, lo que no era entendible es el porqué de que nuestro "profesor" asignado era un desastre caminante, no repararon en gastos en esta mision claramente. Y hablando de reparar, las luces comenzaron a fallar en cuanto nos dispusimos a seguir al Profesor Plum -Genial, lo que faltaba...- No terminé de pensar en lo que queria decir que unos extraños delirantes comenzaron a gritar cosas sin sentido -Y se supone que yo bebí un trago de mala fama, qué les pasa a estos tipos?- Por suerte los demas tripulantes fueron rápidos en saltar al combate y nos dieron una oportunidad. -Tenemos que subir antes que nos ganen de mano.-
Victorya Bon Bloodsteins



El resto del equipo se presentó. El que más resaltó para mí fue aquel niño. Lo miré atentamente.
-Pero qué haces acá si eres tan chiquitiiitoooo! –dije poniéndome de rodillas para abrazarlo.

Yo te cuidaré! ¡Si un maldito bastardo te quiere hacer algo, lo partiré en dos! –dije con una sonrisa malévola, mientras levantaba ambos brazos mostrando unos poderosos bíceps.

Salimos a seguir nuestra conversa hasta que el tipo de a la idea nos contó lo que pensaba acerca de la situación. Le parecía extraño el tema de los pokemon…

-Nahh… esa es una excusa. Los pokemon que nos van a dar quieren investigarlos o tienen cámaras ocultas. Qué sé yo...

¡Al fin el barquito llegaba nuestro destino! Estaba emocionada. Un nuevo mundo! ¡Qué aventuras me estarán esperando!
Vi seis luces. Brillaban parpadeando. Al seguirnos acercando un sonido grave sonaba. Era como el jazz que se escucha afuera del bar rebotando en las paredes. Para bien o para mal en su conjunto todo esto me recordaba a mi niñez…puta mierda.

Un profesor demacrado se acercó sacándome de mis pensamientos y nos llevó hacia donde nos entregarían nuestros pokemon. ¿Qué clase de compañero me tocará? ¡Qué emociónnnn!! Mmm alguno que pueda cubrirme atacando de lejos no estaría mal tampoco…

Pero la luz comenzó a parpadear y se escucharon unas explosiones. Hermoso, todo lo que estaba esperando en la vida.

Entraron unos idiotas de verde gritando, eran muchos, pero nosotros éramos más.
Veía la batalla comenzar, había varias expresiones, algunos cagados de miedo, otros más preparados...mis manos húmedas, mi sien palpitando, ¡quería luchar! Quería destrozarlos…mis manos estaban pidiendo a gritos sentir uno que otro hueso quebrarse entre ellas.
Zion


Una vez que estuvimos en la cubierta lejos del tumulto, el chico sin remera nos comentó si no nos parecía raro que no nos dejaran traer pokemon propios, si ya habían introducido especies extranjeras. Su hermana no parecía interesada en participar de la conversación, una lástima, aunque esa cautela era algo para apreciar.

-No nos pagan por hacer preguntas, Will.- le sonreí. -O todavía no nos pagan por nada, pero dudo mucho que cuestionar a nuestro empleador sea parte del trabajo.- Lo imité y le di un sorbo a mi trago, mirándolo.

No era una mala pregunta en realidad, y la teoría de Victorya tampoco era terrible. Otra buena pregunta sería si no habían intentado enviar mensajes con los pokemon que mandaron por la burbuja, si bien era un modo de comunicación algo rústico, en algunos lugares todavía se usaba. Pero bueno, había aprendido por las malas que expresar esas dudas en voz alta no solía ser lo más inteligente. Ya podré sacar mis propias conclusiones sobre la marcha.

Me había apoyado de espaldas en la baranda, dejando que la brisa marina me desacomode el pelo. Era sensación mía o esta canción estaba sonando hacía rato ya? Recién había notado las seis notas que se repetían constantemente, de hecho creo que antes no había escuchado música por los parlantes. Y no parecían el tipo de música que esperaría en una ocasión así. Me distraje cuando me di cuenta que todes estaban mirando por la borda, atrás mío. La oscuridad de la tarde dejaba ver el reflejo verde en sus rostros anonadados. Estábamos llegando a Hoenn al fin, y lo más impresionante era la barrera que cubría la región. Para ser honeste, si tuviera que elegir un color que rodee donde vivo por 50 años, creo que verde sería la mejor opción.

En eso anunciaron que nos volviéramos a juntar adentro, que nos iban a asignar pokemon. Noté distraídamente que la música no había parado cuando habló la voz de los parlantes, parecía venir de otro lado. Le eché una ultima mirada al domo antes de dirigirme adentro.

No pude evitar largar una pequeña risa cuando Willow llamó "súbditos" a sus ayudantes que nos iban a acompañar. Qué denigrante. El profesor que nos tocó sin embargo, parecía ser un perfecto inútil merecedor de ese nombre. Su única tarea era darnos pokemon y ni eso hizo bien. En mi otro trabajo alguien hubiera perdido un dedo por esto. Nos dijo que vayamos a su habitación para buscar los bichos, bueno, supongo que me han invitado a cuartos con peores excusas. Como "enseñarme su colección de estampillas"... ésa había sido una noche interesante.

Antes de poder movernos, las luces se apagaron y nos rodearon ruidos de explosiones y caos. Una gente de trajes extraños entró por las ventanas, gritado slogans xenofóbicos, por si me había olvidado cómo se sentía.

Sabía que el viaje no iba a ser una caminata en el parque pero esperaba por lo menos llegar a la costa. Claramente no somos bienvenides, esto se va a poner divertido. Y muy feo. No era una situación ajena para mí, pero el no tener un arma o un pokemon cualquiera para defenderme me daba un poco de impotencia.

Así que hice otra cosa en la que soy extremadamente buene, y arranqué a correr por donde nos habían indicado.
Isaac


Los cuatro días que duró el viaje me sentaron de maravilla, aproveché a hacer todo lo que no había podido durante mis últimos meses en tierra. Dormir, comer sano y balanceado, dormir, pasar en limpio y a papel algunas ideas que tenía rondando en la cabeza, y por supuesto... dormir. Dormir mas de diez horas diarias.

Sentía que mi mente volvía a trabajar como en mi juventud, aunque aun habiéndo recuperado casi totalmente mi lucidez, la inquietud que tuvo uno de los chicos del grupo se me había pasado por alto totalmente.

-No me había puesto a pensar en eso, creo que porque no tenía a ningún compañero con el cual venir, pero concuerdo con vos. -respondí al muchacho encuerado. -Aunque... Se me ocurre una idea loca... tal ve los pokémon que nos vayan a entregar sean nacidos en Hoenn. Tal vez quieran ver si se adaptan a ser entrenados, o cuánto tardan en mordernos e infectarnos con algún tipo de virus zombie o algo. De cualquier manera, la plata lo vale!-, concluí, y acto seguido di un sorbo a mi cerveza, caliente.
Me acerqué a una de las mesas con la excusa de cambiarla por una mas fresca, aunque cuándo me convencí de que no era observado, metí otras dos botellitas plásticas en mi mochila. Esta vez llenas de agua mineral.

Al volver con el grupo la vi. Esa imnótica cúpula verde, brillante, acompañada de una suave melodía que me recordaba la intro de alguna banda de rock de mi juventud. Todo en conjunto era increiblemente relajante, cerré los ojos un momento y lo único que podía oir era esa melodía.

Por supuesto, todo lo bueno termina pronto. Ese tal Willow habló nuevamente, esta vez presentándonos a uno de sus súbditos, según él. Un tipo desalineado, y con un aspecto similar al mio la noche anterior a embarcarme, quien nos iba a dar a nuestros pokémon pero los había olvidado en su habitación.

Pobre hombre... Entendía perfectamente por lo que estaba pasando, además quién soy yo para juzgar? me dejé los atomizadores que preparé especialmente para el viaje en el laboratorio. Afortunadamente solo Demian tenía acceso ahi, de lo contrario preferiría nunca volver de Hoenn.

-No se preocupe Plum! Es un ser humano después de todo. Lo seguimos-. Pero apenas comenzamos a caminar las luces se apagaron, y varios locos gritanto incoherencias entraron por las ventanas. Mis compañeros de grupo corrieron hacia la escalera que los llevaría al cuarto de Plum y a sus nuevos compañeros, pero yo me quedé estático.

Si estas personas son de la región sin dudas necesito una muestra de su sangre. Si alguna clase de mutación los hizo sobrevivir, necesito saberlo. Podría ser lo que estuve buscando todo este tiempo!! Pero como...
Tomé una de mis jeringas, la saqué de su envoltorio y corrí decidido tras uno de ellos, que estaba de espaldas.
Me gustaría decir que tuve éxito, pero en cuanto el tipo escuchó mis pasos se dió la vuelta, y automáticamente yo salí corriendo en la dirección contraria, reuniéndome con mi grupo. No verifiqué que no me estuviera siguiendo, calculé que no lo haría al verse en desventaja numérica.

Seguramente no sea la última vez que veamos a esos tipos, la próxima vez lo conseguiré..
Luck]



Ya me acorde de Willow fue un escándalo y me parecer increíble que aun use el titulo de profesor, la cantidad de dinero que debe usar para cubrir su participación, aunque el proyecto la verdad tiene sus marcas.
Uno de ellos tomo mi atención.
-Pero ¡qué haces acá si eres tan chiquitiiitoooo! –dijo poniéndose de rodillas.
Lo matare.
- ¡Yo te cuidaré! ¡Si un maldito bastardo te quiere hacer algo, lo partiré en dos! –dijo con una sonrisa malévola y mientras levantaba ambos brazos.
Como me quitare a este tipo molesto tal vez debo matarlo rápido…no prometí que me alejaría de la muerte.
Solo lo ignorare… hermana que estarás haciendo sin mi?
En eso la burbuja, su color me encandilo y des...pu…es?
Reaccioné y me di cuenta que nos llamaban
Al llegar se veía a todos con pokemons, todos menos nosotros y Willlow asignaba a sus asistentes y si son de el son igual de cuestionables.
Se nos acerco un hombre de cuestionable apariencia que se presentó como el profesor Plum… un hombre de Willow lo debo tener en cuenta. Este hombre parecía que nos entregaría los pokemons, pero lo que nos mostro fueron pokeballs vacías, al parecer se olvido y yo solté un suspiro.
Parecía que seria un tramite largo cuando de repente los vidrios estallaron y personas extrañas entraron como si nos expulsasen entonces Plum nos indico donde estaba la habitación y se iba con willow mientras los demás contrados se preparaba para pelear con sus pokemons.
No quiero ver muertes innecesarias debo tratar de mediar.
-Personas de Hoenn no somos una amenaza solo venimos a saber que paso con la burbuja no es necesaria la agresión, mi abuela era de Hoenn y quiero saber que a pasado con su gente.-

Carisma+Empatia
:
3, 1, 9, 9

Dentro del Crucero


Empezaron a correr por los pasillos del Crucero, notaron que los ruidos de pelea venían de todos lados.

El ataque no era solo a los entrenadores, si no podían escuchar rugidos de Pokemon lejanos, el barco se empezó a mover cada vez más.

Llegaron a la escalera y ahí notaron que las explosiones no habían sido del lado de afuera. Las escaleras estaban totalmente destruidas.

Se quedaron unos minutos tratando de ver si podrían mover los escombros y lograr subir, pero se dieron cuenta, de este lado del barco, no había forma de llegar al piso de los Profesores.

El crucero volvió a temblar, y a unos pocos metros escucharon sonido de ollas golpeando con metal. Todos se miraron y se dieron cuenta, la cocina se encontraba en este piso y era la única forma de llegar.

Se dirigieron a la puerta metálica, la cocina estaba totalmente destruida, empezaron a recorrerla, teniendo cuidado de no hacer mucho ruido, cruzaron toda la cocina, pero a pocos metros de la puerta que los llevaría a la otra ala del barco, empezaron a escuchar un sonido que venía de los Pokewatch que les habían dado.

El sonido no frenaba, podían escuchar como de cada uno de los 6 Pokewatch salía el mismo sentido, al mismo tiempo, pero también escuchaban 2 ecos que se provenían también de la cocina. Podían escuchar como se acercaban, y pocos segundos después vieron 2 figuras masculinas con buzos de color verde y blanco. Cada una de las 2 figuras tenían un logo tachado sobre la zona del corazón.

Los buzos cubrían las caras de ambas personas. El que tenía un logo rojo tachado se adelantó y se dirigió a los entrenadores

-Supongo que no entendieron lo que dijimos, NADIE, va a entrar a Hoenn, no es su lugar- dijo y sacó una Pokebola, apretó el botón del medio.

Un pequeño Larvitar apareció enfrente del hombre, notaron que el Larvitar tenía unas marcas que le atravesaban la espalda de izquierda a derecha.

El Larvitar se lanzó al ataque, el otro hombre que había quedado atrás hizo lo mismo.

/*Bite 20+20*/

:
10


Ataca a:
1-Rowan
2-Luck
3-Zion
4-Isaac
5-Will
6-Victorya

:
2


/*Ataque con cuchillo Exitos +1*/

:
10, 7, 7


Ataca a:
1-Rowan
2-Luck
3-Zion
4-Isaac
5-Will
6-Victorya

:
3



Will

Woooooow, esto se puso muy feo muy rápido, el chico Luck y Zion fueron los primeros en ser atacados, estos desgraciados no tenian el más mínimo honor, estamos totalmente desarmados y sin pokemon, pero lo más importante, cómo sabian que nuestra intensión es entrar en Hoenn? Y más importante, Qué significan esos logos en sus trajes?

/Investigación + Percepción (asumo)/
:
8, 3, 6


Habia algo raro en ese pokemon que sacaron, no conozco muy bien esa especie como para estar totalmente seguro, pero tiene algo raro. Problema para cuando tengamos nuestros pokemon, no podemos simplemente quedarnos acá.

-Están bien?- Pregunta estúpida, claro que no van a estar bien. -Tenemos que seguir... No podemos pelear desarmados.- teniamos que llegar a esa habitación de una buena vez. Verifiqué que el anillo en mi dedo estubiera preparado, espero no necesitar hacer eso.

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